¨A CINCUENTA ANOS DE SU MUERTE, JUAN DE DIOS FILIBERTO EN EL RECUERDO DE ANTONIO J. BUCICH

JDF x Sabat

Hoy se cumplen medio siglo de la desaparicion fisica de Juan de Dios Filiberto, y digo fisica por que su musica y su legado siguen mas vivos que nunca aca y alrededor del mundo donde ¨Camninito¨ y ¨Quejas de bandoneon¨ son dos de los tangos mas interpretados y ya son casi himnos.

Para celebrar esta fecha tan especial, dos actos se llevaran a cabo, el central hoy a las 11 Horas, en Magallanes 1140, en la puerta de la que fuera la casa del musico, Familiares y vecinos se daran cita para la colocacion de una placa conmemorativa y contaran con la presencia de autoridades del gobierno nacional, quiene impulsaron el Proyecto de Ley que declara la casa de utilidad publica sujeta a expropiacion, y Manana Miercoles 12 a las 20 Horas la Orquesta Nacional de Musica Argentina, brindara un concierto homenaje en la Bombonera, con entrada libre y gratuita.

En la pagina queremos homenajearlo con el recuerdo de un texto del historiador por antonomasia del barrio de La Boca, Don Antonio J. Bucich, quien hizo esta hermosa cronica que forma parte de su excelente libro ¨Juan de Dios Filiberto, La Boca y El Tango¨, y que comparto hoy con Ustedes y parte del guion mi documental “De La Boca, Un Pueblo” que fuera leido por Norma Aleandro para la narracion del mismo

El 11 de noviembre de 1964, La Boca esta de luto: Ha muerto Juan de Dios Filiberto

Ha muerto el hombre que con su musica, al igual que Quinquela Martin con sus pinturas, hizo a La Boca universal a traves de sus tangos
Su sepelio fue una de las manifestaciones publicas mas grandes de las que el barrio tenga recuerdo, Juancito o Filiberto, recorria sus calles por ultima vez
Esto nos decia la cronica de Don Antonio.J.Bucich:
“ Murio ayer Juan de Dios Filiberto, anunciaban los matutinos del 12 de noviembre de 1964, habia sido a mediodia en la casa de Magallanes 1040, en el corazon del barrio que no abandono nunca en su vida. Sus restos fueron velados ahi mismo, una muchedumbre los acompano al cementerio. Era una tarde calurosa de la ya avanzada primavera portena. El cortejo se puso en marcha dificultosamente. Entre los apretujones de la muchedumbre que cubria la calzada, la calle, los senderos y los canteros de la plaza proxima, fue formandose la columna. Los bomberos del vecinadrio boquense llevaron a pulso el ataud mientras los compases de “Caminito” despedian a su autor que no regresaria jamas”
“Habia gaviotas en el riachuelo, revoloteando, y habia gaviotas en las calles: eran los panuelos blancos que agitaba el gentio – las manos muy en alto- que le daba de este modo el ultimo adios

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