” SOBRE EL PESCIO MERCANTE EN LA EDICION DE CLARIN DEL 10 DE SEPTIEMBRE”

IV PEREGRINACION FIELES DEVOTOS COMPOSTELANOS (151)

(Uno de los canones del Pescio Mercante exhibido en la Casa de Liniers. Fotografia tomada durante la IV Peregrinacion de Fieles Devotos Compostelanos)

El matutino “Clarin” publica hoy la nota que a continuacion repreducimos, no sin antes hacer unas aclaraciones: No se trata de un Galeon sino de un Pescio Mercante.
Sus restos efectivamente fueron trasladados a la Barraca Pena en el barrio de La Boca, al conjunto de edificios del mismo nombre, pero los mismos fueron inhumados en el primitivo edificio que data de 1774 y fuera construido por Don Francisco de la Pena y Fernandez, los otros edificios fueron construidos posteriormente por sus descendientes.

El aljibe de la antigua editorial Estrada no fue el único secreto vinculado al agua que supo guardarse la Ciudad. En diciembre de 2008, un barco español del siglo XVIII que nadie esperaba apareció cuando excavaban los cimientos para construir una torre en el Dique 1 de Puerto Madero. Alguien lo llamó galeón, y así le quedó. Pero en realidad era una embarcación mercante que estuvo más de 200 años bajo el lecho del Río de la Plata. Hoy, el “galeón” está bajo tierra pero en otro lugar: protegido, espera su suerte en la Barraca Peña, frente al Riachuelo, en La Boca, una vieja construcción que está en pie desde 1860 y espera una intervención que la convierta en un espacio cultural.

La misma intervención que espera el barco desde que fue mudado ahí, en 2010. La idea de volver a enterrarlo fue de los que estuvieron a cargo de su conservación y, según explicaron, es lo que se usa en estos casos para que sus maderas y restos puedan seguir conservados en las mismas condiciones en las que lo encontraron.

“El barco se resguardo a la espera de que haya un presupuesto para su restauración y recuperación. Es un trabajo caro, se necesita un galpón del tamaño de la nave y un equipo de especialistas en esto”, explicó Schavelzon. Según dijo, no es una tarea simple: requiere de mucha experiencia para no dañar los restos. Cuando fue hallado, los expertos trataron de rearmar la historia del “galeón”. Según difundieron, el barco venía de la península ibérica hacia Buenos Aires, al parecer con mercaderías de contrabando, y quedó encallado tras una fuerte tormenta. En las tareas de recuperación se encontraron objetos de la época como monedas, cerámicas, vasijas, pipas, clavos, sogas, un espejo, llaves y cuatro cañones. Hoy, todo eso está exhibido en una habitación de la dirección de Patrimonio en la Casa de Liniers. Ahí se guarda y se preserva. Según adelantó el área, ahora se está por editar un libro con lo que se trabajó en esa misión arqueológica.

Fuente “Clarin”

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