” SAN MARTIR DE TOURS, EL SANTO PATRONO DE BUENOS AIRES”

Una de las consignas de la Comunidad Santiago Apostol fue durante el 2011 y 2012 el comenzar a recuperar tradiciones religiosas olvidadas en el tiempo y a rendir homenaje a nuestros predecesores.

Gracias a unos folletos que la Comunidad recibio de manos del RP. Alejandro Russo, confeccionados para la Semana Santa del 2010, se tomo la incitiva de volver a recordar e invocar al Santo Patrono de la Ciudad de Buenos Aires, San Martin, Obispo de Tours.

La siguiente historia es autoria de Mario B. Quiros y nos cuenta asi la hitoria de nuestro patrono:

” Era el 20 de Octubre de 1580, a eso de la siesta.
En una meseta de greda, una muralla de barro defiende a un pequeno caserio. Es Buenos Aires, que hace cuatro mese fue fundada por segunda vez.
Un baldio es la plaza, Un rancho con una gran cruz, es la iglesia. De un lado la poblacion, el rio de la Plata. Del otro la llanura.
Bajo el techo de paja de la sala capitular del Cabildo, el teniente gobernador don Juan de garay, los alcaldes,los regidoresy demas autoridades se han reunido a deliberar sobre la mejor forma de dar un Santo Patrono, protector de la ciudad.
Juan de Garay es quien lo resuelve:
-Lo escharemos a la suerte.
Se escribe en unos papeles iguales el nombre de todos los santos. Atardece cuando las papeletas estan listas.
El procurador hace una pelotita con cada una de ellas y las echa en el sombrero del regidor. Las revuelve y cuando estima que todas estan bien mezcladas, el extiende el sombrero a don Juan de Garay, diciendole:
-Escoja usted, senor gobernador.
Garay hunde la mano en la copa del sombrero, y al tuntun escoge una pelotilla. Mientras los cabildantes formaban rueda a su alrededor, la mano del fundador saca un papel que dice:
“San Martin, obispo de Tours”
Uno de los regidores exclama:
Es un santo frances!
Los dedos de Garay vuelven a convertir el billete en pelotilla, y arrojandola dentro del sombrero, dice:
Probemos de nuevo!
Su mano hundiendose entre las pelotillas saca otra.
La desarruga, y ante sus ojos aprecen las cinco palabras:
“San Martin, obispo de Tours”
Garay vuelve a convertir la papeleta en pelotilla, y la arroja nuevamente en el sombrero, diciendo:
Ahora, a estraer la suerte de una vez.
Y extendiendo el sombrero al regidor, que estaba asulado, le ordena:
Mezcla bien y saca tu una.
El regidor obedece y saca un papel que dice:
“San Martin, obispo de Tours”
Los regidores exclaman a coro:
Milagro!, Es un milagro!
Juan de Garay afirma:
El sera, desde este instante, el Santo Patrono, protector de la ciudad de Buenos Aires….”.-

Del libro “Manantial” de Blanca N. Brana de Iacobucci y Juan P. Vitale, Editorial Kapelusz, Buenos Aires 1972

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” DE LA BOCA, UN PUEBLO, LOS REPORTAJES: TONY CICOLELLA”

Sin lugar a dudas uno de los elementos que ayudaron a que La Boca fuera universal son sus tipicas cantinas. Con sus manteles de papel, su tipico mozo cantor, y toda la familia trabajndo alli. La calle Necochea donde este reportaje fue grabado, era la calle por excelencia de las cantinas, aunque hubo otras muy famosas, como “El Pescadito” en sus alrededores. Hoy esa imagen es apenas un recuerdo, alli se filmaron muchas peliculas como “Un Italiano en Argentina” con Vittorio Gassman e incluso “Evita” con Madonna.
Toda la farandula argentina e internacional por alli paso, y por supuesto la dirigencia politica tambien.

Tony, testigo privilegiado de esta calle nos brinda su valiosisimo testimonio, el cual fue registrado en compania de su amigo Ruben Hector Rodriguez Ponziolo, quien realizo la necesaria introduccion a la misma.

Tony Cicolella, es presentado por Ruben Hector Rodriguez Ponziolo en la calle Necochea

Ruben Hector Rodriguez Ponziolo:
Esta es la muestra cabal de la decadencia de La Boca, Necochea fue durante muchos anos el alma de la Argentina, la cantina “Spadavecchia” aparecia en todos los lugares del mundo algun aviso, yo me encontre con un aviso en un tren en Alemania, la revista estaba en Aleman y en la ultima estaba la propaganda en la revista de la cantina “Spadavecchia”
Para mi es un placer presentar a mi amigo al que todos conocemos como Tony Cicolella, el nombre de el es Conrado Angel que fue un valuarte, quizas el valuarte mas grande que tuvo esa epoca aca en La Boca.

Tony Cicolella:
Gracias, Ruben, despues de esta presentacion es emocionante volver a estos lugares, dicen los que saben que recordar es “volver a vivir” , pero viendo esto sinceramente me siento, no emocionado, pero triste, triste por que vivi los mejores anos de La Boca, los mejores
Conoci al iniciador, al fundador de todo esto, fui discipulo de Don Ignacio Spadavecchia, con el me sentaba despues de trabajar, por que era mozo cantor en “Spadavecchia” , despues de trabajar con el me sentaba a hablar en el dialecto de mi viejo y a cantar
Canzonetas napolitanas que le gustaban a el, sinceramente es el mejor recuerdo que tengo, luego despues, estoy hablando de 1959, paso a trabajar once anos en la cantina “Tres Amigos” fue ahi donde conoci, “Tres amigos siempre fuimos en aquella juventud…”, era muy joven, ahi conoci a mi esposa, y despues de todos esos anos, no tengo muchos recuerdos, siempre fue de mucho trabajo, pero mis mejores anos siempre fueron en “La Cueva de Zingarella”

“La Cueva de Zingarella” fue, con decirles simplemente que quien era la senora que nos visitaba, y que era la madrina de “ La Cueva de Zingarella” era la Senora Libertad Lamarque y con eso les estoy diciendo que era “La Cueva de Zingarella”

Por ahi pasaron Alain Delon, Gina Lollobrigida, Domenico Modugno, quien vos queiras nombrar, todos pasaban por ahi, fueron los mejores anos, ahi me especialize en turistas y fueron los mejores anos de esto que hoy estamos viendo con la decadencia impresionante, impresionante

Cuando me retire en el ano 83, le dije a una persona, girando mi mano hacia, mi mano derecha para atras, y le dije , yo me voy, te dejo todo, pero dentro de diez anos esto va a ser el cementerio de la alegria, ahi lo tenes, como es posible?

El mundo entero pasa por aca y nosotros estamos viendo esta decadencia, alguien alguna vez se hara cargo de esto, y dira, no, La Boca tiene que renacer, las cantinas era muy familiar, era hermoso, venian familias, despedidas de soltero, casamientos, hasta he animado divorcios, asi como te lo digo, hasta he animado divorcios, bueno es mucho lo que tengo que contar…

II

Aqui estamos frente al “Piccolo Navio”, el dueno del “Piccolo Navio” era Alfredo Villegas, un hombre extraordinario, quien hizo muchisimo por La Boca, sinceramente tengo muy buenos recuerdos de el, yo habia compuesto un tema y me lo cantaba todas las noches, ahora no viene al caso

“Il Piccolo Navio” tambien fue una de las grandes cantinas de La Boca, enfrente estaba los “Tres Amigos” , “tres amigos siempre fuimos en aquella juventud…”, ahora me gustaria acercarme un poquito mas atras, vamos caminando, mira, de noche era impresionante, podias ver desde un italiano hasta un brasilero, un japones….

Esto es “Spadavecchia”, mira lo que quedo, pero yo creo que algun dia va a volver, espero que vuelva, no se si lo voy a ver, pero lo desearia con el alma, por que esto es mundial, el mundo tiene que saber que vuelven las cantinas de La Boca”.-

” HOMENAJE A CATA MORTOLA DE BIANCHI”

A raiz de una publicacion de la pagina en Facebook “Yo amo a mi barrio” dedicamos esta nota a una de las mas eximias artistas plasticas boquenses: Cata Mortola de Bianchi

Jose Pugliese en su “Paginas de Historia de La Boca del Riachuelo” nos cuenta:
En 1915 egreso como profesora de dibujo. Llego a ser una eximia artista cuya lucida trayectoria en el arte argentino, puso en evidencia en numerosas exposiciones individuales y en sus envios a salones nacionales y provinciales. Ejercio el profesorado en las Escuelas Normales 9 y 10 y en la de Bellas Artes “Manuel Belgrano” y “Prilidiano Pueyrredon”. Fundo el primer museo de grabadores argentinos que funciona en la Escuela Normal 9.

Y sobre ella ha escrito el eminente critico Jose Leon Pagano:

” Ha definido su vocacion y su preferencia en una especialidad. Pintora grabadora, dedico al grabado sus fervores mas sostenidos, los de mayor rendimiento hasta hoy. Esto no le impidio realizar oleos bien logrados, paisajes de xetenso colorido y jugosos empastes – obras interpuestas a su ya copiosa produccion de grabadora excelentemente dotad. No es el suyo un caso aislado, como lo fue en su tiempo el de Julia Wernicke. Junto a Cata Mortola de Bianchi, asi firma y asi la llaman- existe un numeroso grupo de mujeres dedicadas al arte de grabar. Abarcan ellas los procedimientos tecnicos mas variados. El aguafuerte, la xilografia, el aguatinta, el barzniz blando, la aguada, la punta seca, la monocopia, la litografia, alcanzan merced a la contribucion femenina, no pocas afirmaciones dignas, significadas por su efectivo contenido estetico.

Cata Mortola de Bianchi, nacio en La Boca en 1889. Curso en la Academia Nacional de Bellas artes guiada por Pio Collivadino, Emilio Artigue, Antonio Alice y Alberto Rossi.

De la Academia egreso en 1913. La exposicion individual realizada en la Comision Nacional-1935 – dio la medida de su capacidad creadora. Diez anos antes se habia presentado con otro conjunto en Amigos del Arte. La misma asociacion auspicio otras exposiciones suyas. El avance productivo esclarecio en ella un espiritu en constante proceso de superacion . ha tenido entre otras la virtud de no quedar aprisionada en una formula y de no limitarse al vistuosismo manual, de mero oficio. Si cada motivo trae su emocion propia, como la trae, en efecto, a cada tema, correspondera un matiz expresivo no mesnos individual. Dos puntos de referencia, dos terminos cronologicamente distanciados: El beso de los pinos y Una Murga. Expuesto aquel en 1925 y en 1933 esta. Es el aguafuerte a blanco y negro y el aguafuerte policromado. El color en los valores – pintora al fin- se aprecio tambien en el claroscuro de sus laminas. El Beso de los Pinos, lo pone de manifiesto. La Senora Mortola de Bianchi posee un sentido muy vivo y muy dedicado del color. En no pocas aguafuertes imita inclusive la tecnica pictorica, comunicando a sus planchas, el toque ligero de la pincelada. En otras cosas va mas lejos aun. Es cuando se propone obtener -y logra- efectos de luz radiante.
Fallecio el 22 de Agosto de 1966″.
Jose Leon Pagano “El Arte de los Argentinos”
Editorial y Libreria Goncourt, Buenos Aires, 1981

“Tenía una visión clara de lo que hacía, sentido de los valores, técnica segura, gran sensibilidad. El avance productivo esclareció en ella un espíritu en constante proceso de superación.
Poseyó la virtud de no quedar aprisionada en una fórmula y de no limitarse al virtuosismo manual, de mero oficio; práctica sin arte, según dijo el clásico en admonición certera. Esta es la inquietud verdadera: La de la correlación entre asunto y forma comunicativa. Renovarse en conformidad con el carácter propio de la cosa expresada era índice para la artista, de vivo fluir emotivo.
Catalina Mórtola nació en el año 1889, en Capital Federal y murió en 1966.
“Cata”, su nombre artístico, dedicó cincuenta años al grabado, adiestrándose durante diez años, antes de presentar su primera muestra individual. En 1925 expuso, en Amigos del Arte, 38 grabados con paisajes de la provincia de Buenos Aires.
El Museo Municipal de Bellas Artes cuenta en su patrimonio con la obra “El guardián”, aguafuerte sobre papel, paisaje en el cual se observa un horizonte muy bajo, donde predomina la vastedad del cielo. El terreno es amplio y simple. El cielo, tenue en el horizonte, adquiere tonos más acentuados en la parte superior. Las nubes coloran sus crestas según culminan, destacándose con matices finos y leves. En no pocas de sus aguafuertes imita incluso la técnica pictórica, comunicando a sus planchas el toque ligero de la pincelada y en otras va aún más lejos y obtiene objeto de luz radiante, generando ritmos dinámicos y profundamente bellos” .

” DE LA BOCA, UN PUEBLO, LOS REPORTAJES: DIEGO BAROVERO”

Diego Barovero, Dirigente de la UCR, Politico, Escritor y persona comprometida con el barrio a traves de instituciones como “Impulso” de la cual es Vicepresidente, del “Ateneo Popular de La Boca” del cual integra su Comision Directiva y de la “Junta Autentica de Historia y Cultura de La Boca del Riachuelo”, de la cual es miembro fundador, nos brinda aca su valioso testimonio sobre “Los caudillos de La Boca” el cual no solo forma parte del documental, sino tambien sera editado en forma amplia e ilustrado proximamente por la Junta.

“Y La Boca adquiere un protagonismo central en la vida historica de Buenos Aires a partir de su autonomia, del establecimiento del juzgado de paz que en primer termino estuvo a cargo de Sebastian Casares, esto fue en 1870, y para esa epoca de los anos 70’ cuando se produce la revolucion bonaerense de 1874, fundamentalmente orientada por Bartolome Mitre, en La Boca existia una personalidad que podemos denominar como el primer caudillo politico de esta barriada, que fue Jose Fernandez, Don Pepe Fernandez, ligado a Bartolome Mitre por aquel entonces, sobre todo por una gran influencia ideological del mazzinianismo , del liberalism mazziniano garibaldino, muy fuerte en La Boca, en la barriada de La Boca
Para 1880 Pepe Fernandez, cambia su lealtad politica, se cambia de bando, deja a Mitre y lo cambia por lo que seria el lider naciente de esa Argentina de 1880 que era Julio Argentino Roca y como roquista Pepe Fernandez se convierte en el primer Diputado Nacional de La Boca, integra el Congreso Nacional por La Boca, pero en contradiccion a la figura de Pepe Fernandez, va a aparecer por aquellos anos otra figura politica a la que tambien le daremos la denominacion de caudillo que es Rufino Pastor
Rufino Pastor es un empresario teatral de gran raigambre en el barrio, prpietario de inmuebles y teatros en el barrio y que ademas tiene una identificacion personal y politica muy fuerte con lo que seria el dirigente politico que fue la antitesis de los anos de Roca, Leandro Alem
Leandro Alem, el lider revolucionario de 1890 y fundador de la UCR (Union Civica Radical) tiene en Rufino Pastor a su hombre de mayor confianza en La Boca, de hecho hubo revolucionarios boquenses el parque de 1880 y poco despues a fines de la revolucion, Don Rufino Pastor, le organiza en La Boca, en el recreo Gral Brown un gran almuerzo campestre de homenaje a la figura de Leandro Alem, y en ese almuerzo particparon figuras importantes de la politica de ese momento ligadas al radicalismo naciente.
Es el primer caudillo del radicalism en el barrio de La Boca, le valio carcel, le valio persecuciones, exilio y llego por lo menos a ver el triunfo de su partido en la persona de Hipolito Yrigoyen por que muere en la decada de los anos 10’ al 20’, pero logra ver a Don Hipolito Yrigoyen como Presidente de la Republica
La otra figura importante que tiene el barrio de La Boca es Alfredo Palacios, no lo podemos identificar como un caudillo, Alfredo Palacios es un lider que no tiene la fisonomia tipica del caudillo argentino. Alfredo Palacios como abogado joven ejerce en La Boca como asesor de sindicatos de gente pobre, de hecho el tenia en su estudio, su oficina, el cartel “ Alfredo Palacios, Abogado, Atiende gratis a los pobres” y se hace popular y famoso y gran cantidad de obreros socialistas en la eleccion de 1904 que es la primera y la unica, por que cincuenta anos despues se volvio a editar la ley de eleccion de diputados por el sietema de circunscripcion que es similar al utilizado en Inglaterra, un diputado por cada barrio y a Alfredo Palacios, lo postulan los socialistas de La Boca como candidato a diputado por la circunscripcion 4 en la eleccion de 1904
Resulta electo, una eleccion muy renida, habia muchisimos candidatos y sobre el filo de la tarde se volco la eleccion, se votaba sin ningun, a viva voz y en los atrios de las Iglesias, se volco la eleccion sobre todo por sectores que postulaban otros candidatos que estaban muy flojos de votos, confluyeron en apoyar a Palacios y se produce asi un hecho significativo que pone el barrio de La Boca en el libro de los records, es el barrio que conduce al congreso, al parlamento al primer legislador socialista de America.
Asi que Alfredo Palacios inicia entonces, sin tener la edad constitucional para ser diputado, por que de hecho el fue candidato teniendo 24 anos, debio esperar unos meses para asumir su banca parlamentaria que es el requisito de la Constitucion, Palacios inicia entonces desde el barrio de La Boca una trayectoria legislative que supero largamente el medio siglo, Alfredo Palacios fallecio en 1965, luego de haber sido alternativamente diputado y senador por la Ciudad de Buenos Aires en distintos periodos, pero el barrio que lo condujo a la diputacion fue precisamente La Boca

II

Y La Boca sigue siendo en ese sentido un lugar donde la politica siempre tuvo trascendencia, Marcelo T. de Alvear tenia en La Boca una gran influencia, era un hombre que se interesaba mucho por La Boca y se interesaba mucho por los artistas de La Boca como sucedio que durante su presidencia apoyo muy fuertemente la gira europea de Quinquela Martin, que lo convierte en la figura del arte mundial que Quinquela fue finalmente, pero el apoyo , la inciativa de apoyarlo con fondos de la presidencia fue de Marcelo T. de Alvear, que ademas era un hombre muy dado a la apreciacion de las artes, estaba casado con una eximia soprano como Regina Paccini, Quinquela tuvo tambien en los anos 40’ y 50’ el apoyo del peronismo, Peron y Eva Duarte de Peron tuvieron mucha simpatia por la figura de Quinquela y de hecho las grandes donaciones de nuestro querido Benito Quinquela Martin al estado para dotar a este barrio de las escuelas, lactario, del hospital de odontologia se hicieron por aquellos anos
Otra figura importante de La Boca, no la figura, si no una familia, fue la de los Elena, Santiago y Reynaldo Elena fueron figuras politicas trascendentes en el barrio y tuvieron mucha influencia que se extendio por muchos anos, en los anos 30’ fueron integrantes del Concejo Deliberante y en los anos 50’ Reynaldo Elena logro ser electo Diputado Nacional en tiempos del gobierno de Frondizi y tuvieron si mucha particpacion en proyectos que identificaban lo que necesitaba la comunidad boquense
Y despues con los anos, mas adelante ya en los 70’ la familia Bello tuvo una gran influencia, eran famosos Dona Lola y Don Vicente, los padres de la prole que integraban Carlitos Bello, Osvaldo Bello, Bernardino, que fueron concejales, Carlitos llego a ser Diputado Nacional en la epoca de Raul Alfonsin, incluso todos recordamos en La Boca, cuando Alfonsin vino a acompanar al Presidente de la Republica de Italia, Sandro Pertini y los subieron a ambos presidents al bote a cruzar a la Isla Maciel que motive una profunda preocupacion de la seguridad presidencial, pero es significativo que la visita de Alfonsin y del Presidente de Italia tuvo una gran trascendencia para la comunidad barrial que tambien vino de la mano de la restauracion de la democracia ”

” LA BOCA, LA REPUBLICA DE LOS SUENOS, HOMENAJE A MARIO RUZZA “

Esta nota aparecio en el diario “Cronica” el 23 de Agosto de 1987, y dado su valor a traves del tiempo y en esta tarea de rescate de la memoria viva y oral boquense, iniciada desde esta pagina y entidades como la Junta Autentica de Historia y Cultura de La Boca del Riachuelo, la Comunidad Santiago Apostol entre otras, hoy damos a conocer la historia titulada “La Boca, La Republica de los Suenos” en homenaje al entonces Presidente -por legado de Quinquela- Mario Ruzza, en la cual evocaba los sesenta y cuatro anos de una institucion donde la amistad era culto y sus fiestas un acontecimiento.

“Buenos Aires esta llena de rincones especiales. Como toda gran ciudad dentro de sus limites existen espacios de convivencia para una amplisima gama de estilos, costumbres y tradiciones. Sera seguramente por eso que cada barrio porteno tiene “su” personalidad.

Y dentro de los mas personales, los que podrian denominarse “inconfundibles”, se encuentra el barrio de La Boca. Duena de una geografia particularisima, donde cada metro de vereda, cada frente de vivienda, tiene el doble sabor de lo historico y lo popular. Y si de acuerdo con su eslogan publicitario que se puso de moda hace algunos anos, “Belgrano es un pais”, La Boca es una “Republica” cuyo destino como barrio de alegria, de fiestas, de celebraciones, ha sido conducido a traves de los anos por distintos vecinos del lugar, no simplemente “residentes” sino verdaderos fanaticos de la zona.

“Fue el 23 de agosto de 1923 – afirma Mario Ruzza, actual Presidente de la Republica de La Boca- el dia en que se fundo la institucion que actualmente encabezo. Don Jose Victor Molina, su primer presidente, creyo conveniente aprovechar las caracteristicas turisticas del barrio y su gran proyeccion mundial (no hay que olvidarse que todo extranjero que pasa por aca visita La Boca) para formar una republica boquense que continuara la tradicion de alegrias y festejos en el barrio. Junto a el fueron fundadores Benito Quinquela Martin, Juan de Dios Filiberto, Rogelio Bianchi y Bartolome Guastavino. El primer gobierno de la Republica de La Boca estuvo constituido asi: Jose Victor Molina como Presidente Dictador, Benito Quinquela Martin como Gran Almirante de Tierra y Mar, el escribano Agustin R. Caffarena como Archiduque de la Maestranza y el arbolito, Amadeo Cichero como Mayordomo Oficial de la Caballeriza Presidencial… Como se ve, son nombres simbolicos que representan el espiritu con que se fundo la Republica, que todavia hoy sigue en vigencia”.

LOS “GOBIERNOS”

Mario Ruzza, un antiguo vecino de La Boca, un hombre profundamente circunstanciado con la vida de su barrio, explica que los cargos de los integrantes de los sucesivos gobiernos de la Republica son vitalicios. “El segundo gobierno comenzo en 1960 -dice Ruzza- con la presidencia de Victoriano Agustin Caffarena. Don Benito Quinquela Martin continuo su cargo de Gran Almirante de Tierra y Mar. Juan Banchero fue nombrado Emperador de la Fugazza, Blas Hipolito Molina, Marques del Transporte, Federico Cichero, Conde las Barcazas, Roberto R. Arias, Vizconde de Abastecimiento, Antonio Piatti, Ministro de Relaciones Exteriores , Santiago Canop, Ministro del Interior, Carlos Colman Lerner, Ministro de Instruccion Publica, Juan Carlos Arias, Ministro de Marina, Hugo Casellas, Ministro del Sello Privado, Nicolas Schonfeld, Ministro del Aire, Alejandro Pirani, Gran Masero, Antonio Banchero, Lord Mayor de la Republica, el doctor Julio Jose Degrossi, Gran Secretario, Aristides Guastavino, Secretario de Prensa, Agustin Cichero, Director General de Puertos y yo ingrese en esa oportunidad como Jefe de Policia de la Republica”

Mario Ruzza recuerda com emocion que fue el mismisimo Benito Quinquela Martin, quien, poco antes de morir, lo llamo especialmente para pedirle que se hicera cargo de la republica cuando por el fallecimiento del entonces presidente, volviera a integrarse la direccion de la misma. El deseo del maestro Quinquela se hizo realidad en 1973.

” Desde ese ano- afirma Ruzza- ocupo la presidencia de esta querida Republica y me secundan amigos que siempre han contrubuido con su accion a la vida y al desarrollo del barrio. El Lord Mayor de la Republica, Tito Banchero, el Marques del Transporte, Teodoro Cichero,el Bandoneon Mayor de la Republica, Vicente Castronuovo, el escritor y poeta Mario Marcellino, el doctor Germeck, el doctor Guillermo De la Canal,director del Museo de Bellas Artes de La Boca, el Diputado Nacional Carlos Bello, el conjunto femenino musical de la pena 30 de Octubre y numerosas personalidades de la banca, comercio e industria de nuestro barrio”.

En cada reunion organizada por la entidad, se pone en evidencia el profundo arraigo que todos los integrantes de la Republica de La Boca sienten por el barrio que los aglutina, una zona de la ciudad que para sus residentes se lleva autenticamente “en el corazon”, al decir del propio Ruzza.
Ese sentimiento de afecto por La Boca se ve reflejado en el accionar de estos amigos del barrio, que se preocupan por este.

SIGUE LA FIESTA

Boquense se es, indudablemente por nacimiento y por residencia en el tipico barrio porteno. Pero existen muchas personas que debido al afecto que leprodigan a la particular zona, han podido convertirse en hijos adoptivos o dilectos de La Boca.

“A traves de todos estos anos – continua Mario Ruzza- las autoridades de la Republica hicieron hijos dilectos o adoptivos del barrio a muchas personas. El presidente Marcelo T. de Alvear, por ejemplo fue uno de ellos. Se hizo una granfiesta en su honor, cuando lo sacaron de la Casa de Gobierno y lo llevaron en carroza hasta las calles centricas del barrio para recibirlo como hijo adoptivo. Alvear mantenia una amistad estrecha con Don Benito Quinquela Martin y lo visitaba a menudo en su estudio sobre la Avenida Pedro de Mendoza”.

Cada fiesta organizada por la Republica de La Boca es ocasion espacial para que los integrantes de la misma luzcan sus uniformes e insignia caracteristica, que es un ancla simbolo de la tradicion portuaria de la zona.

“Muchos otros integran la lista de hijos adoptivos – dice Ruzza- Por ejemplo Vito Dumas, Ramon Navarro, Enrique Muino, Elias Alippi, Olinda y Sofia Bozan, Carola Lorencini, el virrey de la India, Alberto J. Armando, Liberti (presidente del Club River Plate, el doctor Vitolo, el doctor Salustro, pinky, Mancera,Tato Bores, Ignacio Spadavecchia, Enzo Arrigo. Cada uno de ellos fue convertido en hijo adoptivo o dilecto a traves de una gran fiesta, una costumbre que seguimos manteniendo actualmente”.

La Republica de La Boca tiene tambien sus himnos representativos y tambien su coro oficial dirigido por Mario Ruzza. “Tenemos varias piezasen el repertorio, pero las principales son la “Marcha de la amistas” que me pertenece junto a Mario Marcellino, y “Esta es mi barrio” una marcha-cancion cuyo autor es Vicente Castronuovo”.

Recientemente, la Republica de La Boca, realizo su ultima gran fiesta que reunio la friolera de 400 asistentes. “En esa oportunidad -explica Mario Ruzza- que fue un modo de festejar el proximo nuevo aniversario de la fundacion de la Republica, converti en hijo dilecto al Bandoneon Mayor de la Republica, Vicente Castronuovo”.

Para antes de fin de ano, Mario Ruzza anuncia la celebracion de una nueva reunion. “Sera a mediados de Diciembre – explica- y voy a tener la satisfaccion de convertir en hijos adoptivos de La Boca a tres importantes estrellas del Club Boca Juniors: Domingo Tarrasconi, unico ex jugador vivo del equipo de Boca que protagonizo la primera gira a Europa del club en 1925, Severino Varela, que fue campeon con el equipo en el 43′ y el 44′ y Antonio Ubaldo Rattin, recordado integrante del conjunto boquense”.

La Republica de La Boca, sigue aun en pie y en perfecta juventud, pese a que muy pronto cumplira 64 anos de vida. Con Mario Ruzza “a la cabeza” los integrantes del gobierno de esta particular agrupacion continuan dandole al barrio las caracteristicas que desde siempre lo han hecho inconfundible.

Cronica, 23 de Agosto de 1987

” DE LA BOCA, UN PUEBLO, LOS REPORTAJES: NATALIO BORROMETTI”

Si bien este reportaje no forma parte del documental “De La Boca, Un Pueblo”, damos a conocer el mismo por el valor oral del mismo.
Esta entrevista fue realizada a instancias de Roberto Naone, Secretario del Club de Regatas Almirante Brown, y colaborador en la produccion de este documental.

Borrometti, vecino boquense, es un hombre vinculado al riachuelo y a la nautica desde siempre y este es su testimonio de vida.

“ME LLAMO NATALIO JUAN BORROMETTI, TENGO 61 ANOS, NACI EN EL HOSPITAL ARGERICH NUEVO, TODA LA VIDA ACA EN LA BOCA, EN EL RIO, LA BOCA DEL RIACHUELO.

EL VICIO MIO ES EL AGUA, DESDE HACE MUCHO, MUCHO TIEMPO ME GUSTO LO QUE SE RELACIONA CON LA PESCA, REMAR, Y EN ESOS ANOS, EN LOS ANOS 70, 70 Y PICO FUI COMPRANDO UN BOTECITO.

FUE PASANDO EL TIEMPO Y LO FUI CAMBIANDO, ESTUVE UN TIEMPO SIN TENER ACTIVIDAD, DESPUES VOLVI DE NUEVO, FUERTE, YA TENIA UN BOTE DE 6 METROS Y PICO SE LLAMABA “TALUSO” , AMARRABAMOS ACA EN PEDRO DE MENDOZA, PARTE CAPITAL, ENTRE LOS DOS PUENTES NICOLAS AVELLANEDA Y OTRO MUCHACHO AMIGO QUE TAMBIEN TENIA OTRO MOTO VELERO QUE AMARRABAMOS LOS DOS AHI
EL BARCO PRIMERO LO VENDI, Y EL MOTO VELERO DEL AMIGO ESTE LO TOMO COMO UNA NO DONACION, NO SE COMO SE DICE, OSEA ME HAGO CARGO DEL BARCO DE EL, POR QUE TAMBIEN ENTIENDO DEL TEMA

POR UN TRABAJO QUE HICE TRANSFIRIERON EL BARCO ESTE ACA FRENTE A LOS DOS PUENTES Y ESTE MUCHACHO AMIGO LO LLEVO A REPARAR AL ASTILLERO QUE SE LLAMA “PEZOLA” , SE HICIERON VARIAS REPARACIONES Y EL MOTOVELERO LO VOY A TRANSFORMAR EN UN PESQUERO, CUBIERTA, CABINA
QUEDABAMOS QUE IBAMOS TAL DIA A TIRARLO, PERO NO NOS PUSIMOS DE ACUERDO, SI NOS PUSIMOS DE ACUERDO CON LO QUE DEBIA ESTE MUCHACHO, Y NOS PUSIMOS DE ACUERDO CON LA FECHA POR QUE EL ESTABA PESCANDO EN LAVALLE Y PSARON DOS ANOS

YO ANSIOSO POR TERMINAR EL BARCO ESTOY EN LA DULCE ESPERA. EL BARCO ESTA EN EL ASTILLERO SUR DE “PEZOLA” Y EL OBJETO MIO ES RETIRARLO, TRAERLO PARA LA CAPITAL, DONDE HAYA UN ESPACIO PARA TERMINARLO Y ASI VOLVER AL AGUA, DONDE IBAMOS CON MIS AMIGOS, IBAMOS DE PESCA , IBAMOS DE REMO, O SEA, TODO EL CIRCUITO DE LA BOCA DEL RIACHUELO, DOMINICO, CANAL MITRE PARA EL LADO DE PEURTO NUEVO, LA CIUDAD DEPORTIVA, IBAMOS A TODOS LADOS, PERO NO SE, NO TENGO SUERTE PARECE”.

” LA BOCA, UN BARRIO INVENTADO POR EL TRABAJO Y LA FANTASIA DEL PUEBLO”

En 1961, la revista “Vea y Lea” publico este valioso trabajo cuya autoria pertenece a Enriqueta Muniz, el cual dado su valor historico y sentimental pongo al alcance de los lectores de esta pagina.

Espero disfruten de su lectura.

En realidad, la Boca del Riachuelo es mucho más que un barrio porteño. Sus características transforman ese trozo de Buenos Aires en un territorio aparte, casi un país, que por cierto ha reivindicado su independencia convirtiéndose, hace unos años, en una ilusoria república.
En ese tren de cosas, se puede hablar de las “fronteras” de la Boca: Barracas, la Casa Amarilla, el Puerto y el Riachuelo. Algunos traducen estos límites por nombres de calles: Martín García, junto a la barranca de Lezama; Patricios (un poco más allá de la Casa Amarilla), y Pedro de Mendoza. En cuanto al Riachuelo, sigue siendo simplemente el Riachuelo, con sus aguas tradicionalmente sucias, su pueblo de barcos, sus puentes férreos y sus relentes indefinibles.
La población de la Boca, generalmente constituida por inmigrantes e hijos de inmigrantes, incluye pocos criollos. Los entendidos suelen decir que la Vuelta de Rocha pertenece a los “zeneixes” o genoveses; el sector del sur a los toscanos y romanos; la porción fronteriza con Avellaneda a los españoles (gallegos y vascos), y los restaurantes a los napolitanos.
Pero antes de proseguir esta radiografía, rastrearemos brevemente la sabrosa historia vieja de la Boca. Vale la pena.

PRIMERAS IMPRESIONES DE LOS CONQUISTADORES
Corría el año 1535 cuando don Pedro de Mendoza y su gente se adentraron en el Río de la Plata, dispuestos a fundar una ciudad. ¿Dónde la fundaron en realidad? Se ignora el punto exacto en que se irguió solemnemente don Pedro de Mendoza y apuntó hacia el suelo con el índice, en una postura que, de creer a los escultores, fue común a todos los esforzados conquistadores a partir de Cristóbal Colón.
La polémica es ardua y desesperante. Groussac, Cardoso y Gandía, entre otros, elaboraron tesis diversas, pero los boquenses están persuadidos de que la tal primera fundación de Buenos Aires no se realizó lejos de la Vuelta de Rocha.
Las primeras impresiones de los navegantes no fueron precisamente entusiastas. Cierto que por aquel entonces, la Boca no debía presentar un aspecto muy sonriente, con sus orillas barrosas, su vegetación hirsuta y su fauna de sapos y reptiles.
Según el interesante y ameno libro del escritor boquense Antonio Bucich, las opiniones de los recién llegados fueron más bien pesimistas: “Tierra de pajonales espesos”, dijo uno; “Valle pantanoso, desolado y triste”, añadió otro; “Cangrejales movedizos y traidores”, dictaminó un tercero.
Sin embargo, se quedaron allí hasta que charrúas y querandíes los exterminaron prolijamente.
Cuando años más tarde insistió en la empresa otro fundador, Juan de Garay, la Boca mejoró notablemente en el concepto de los viajeros. En el reparto de tierras ejecutado por el jefe de la expedición, la zona del Riachuelo le tocó a Alonso de Vera, y sus compañeros pensaron que no había tenido mala suerte. “Tierras pantanosas e inundables en sus orillas —dijeron—, pero fértiles y de excelentes pastos”.
Entonces comenzó el trabajo. Durante más de dos siglos, los colonizadores levantaron inestables habitaciones en el barro y los caballos arrastraron penosamente los barcos por las orillas pantanosas, hasta alcanzar tierras más firmes. Periódicamente, el Riachuelo desbordaba y arrasaba la labor de varios años, pero la obra de las hormigas humanas continuaba tercamente.

VITALIDAD Y PROGRESO DE LA BOCA
Hasta el siglo XIX nadie “vivía” realmente en la Boca. Nadie se había decidido aún a establecerse firmemente en el antiguo feudo de Alonso de Vera, todavía cubierto de sauces, como corresponde a un terreno muy húmedo y pantanoso.
Sin embargo, en 1816 apareció un aviso en “La Gaceta de Buenos Aires” ofreciendo una quinta en la Boca…
Sólo en 1866, cuando A. Aymez trazó su plano definitivo, la Boca adquirió categoría de barrio y existencia indudable.
Casi diez años más tarde, para ser más exactos el 1º de julio de 1875, aparecía el primer periódico boquense. Según las informaciones recogidas por Antonio Bucich en su libro, se trataba de una hoja peleadora y quijotesca, que solía salir en defensa de los amores contrariados. Se llamaba “El Ancla”, como corresponde a un publicación nacida en un barrio marinero, y sus artículos eran famosos por su tono sin eufemismos.
Por aquel entonces, ya habían progresado bastante las instalaciones para el alumbrado de las calles.

LA VUELTA DE ROCHA
La Vuelta de Rocha es el alma de la Boca. En tiempos de Rosas llevó el sugestivo y poco elegante nombre de “Puerto de los Tachos”, pero, en compensación, fue la primera calle que se pavimentó en el barrio, con esos buenos adoquines desparejos de otras épocas que aún hoy destrozan los zapatos del turista.
Muchas cosas podrían contarse de la Vuelta de Rocha, amenizada por cafetines de alegres nombres, como “El Rey del Chupín” o “La Taberna del Capitán Tito”. Los boqueases cuentan que fue allí donde preparó su heroica escuadrilla el almirante Brown, y que en aquellas aguas atracó en 1883 el “Italia”, primer transatlántico de pasajeros que llegó a la Argentina. Como se puede observar, siempre historias de barcos.
Aún hoy, los mástiles se meten casi por las ventanas de las casas, pintadas con brillantes y agresivos colores.
La Vuelta de Rocha es el feudo de Quinquela Martín, quien le ha dado una fisonomía muy particular. Semicírculo de edificios que la invención de un pintor supo transformar en belleza.
En realidad, Quinquela Martín no se conformó con trasladar la Boca a sus lienzos, sino que pretendió llevar sus colores al paisaje que lo rodeaba. Después de haber pintado centenares de telas, salió a la calle un buen día y pintó las casas de rosa y amarillo, pintó los tristes remolcadores negros de rojo y verde, pintó los ómnibus de naranja y azul. Si lo hubieran dejado, habría pintado la ciudad entera.
Sobre la Vuelta de Rocha arranca el Caminito, que reúne la furia multicolor de Quinquela Martín y la nostalgia del viejo tango de Juan de Dios Filiberto. La popularidad del Caminito, donde se ha instalado recientemente un pintoresco teatro al aire libre, disgusta a veces al músico: “Parece que no hubiera compuesto nada más que ese tango”, dice en son de reproche, recordando “Malevaje”, “Quejas del bandoneón”, “Cuando llora la milonga”, “Clavel del aire” y tantos otros títulos famosos.
En la Vuelta de Rocha se levanta también la Escuela-Museo, el Instituto Odontológico Infantil y el Lactarium Municipal Nº 4, edificados sobre terrenos donados por Quinquela Martín. Naturalmente, ostentan todos los tonos de la paleta del pintor, quien tiene una teoría propia sobre el tema:
—El color es un antídoto natural contra la tristeza o la inquietud de los niños —dice, observando la fachada amarilla, verde y azul del Instituto Odontológico Infantil—. He querido destruir la amenazante blancura de los hospitales para que los pequeños se distraigan, no intuyan el dolor y vayan bien predispuestos. El color ha logrado algo curioso: los niños van solos al Instituto. Ya no tienen miedo.

BREVE HISTORIA
DE UN GRAN BOQUENSE
Benito Quinquela Martín habla de sí mismo con serena objetividad. El 21 de marzo de 1890 fue depositado en el torno de la Casa de Expósitos, con un papel que decía: “Este niño ha sido bautizado y se llama Benito Juan Martín”. A los seis años escasos, fue adoptado por un matrimonio pobre, propietario de una pequeña carbonería: los Chinchella, nombre que el futuro pintor aceptó con cariño. Quinquela se desempeñó en el oficio de su padre adoptivo y comenzó a dibujar simultáneamente. Cuando no transportaba las bolsas de carbón a través de la estrecha pasarela que unía el barco a la tierra firme, se dedicaba a plasmar en sus dibujos lo que tenia a su alrededor: el puerto, las naves, los robustos cargadores del muelle. Tenía 17 años cuando comenzó a asistir a las clases del pintor Alfredo Lazzari, el único maestro que tuvo en su vida. Por aquel entonces trabó amistad con Juan de Dios Filiberto, y ambos recuerdan con emoción aquellas épocas de trabajo, jarana, guerrillas de barrio y aventuras.
Un día, Quinquela se escapó de su casa, vivió la vida ruda de los hampones de la isla Maciel, comenzó a hacerse hombre y artista.
Pintaba incansablemente ese paisaje que lleva en el alma: la Boca. Y llegaron los primeros éxitos, las primeras exposiciones, el gran viaje a España, donde permaneció todo un año. Fue un acontecimiento productivo en todo sentido triunfo artístico y material,
ya que vendió muchas telas. A la vuelta, tenía bastante dinero para comprar la casa en que funcionaba la carbonería de sus padres adoptivos y regalársela.
Más tarde, fue la consagración internacional: exposiciones en París, en Nueva York, en Italia, en Londres. La Boca, con sus barcos y sus cargadores, comenzó a viajar por todo el mundo en las telas apasionadas de Quinquela Martín.
El dinero no se demoraba en manos del pintor. Apenas reunió una buena cantidad, se dedicó a donar terrenos para la fundación de instituciones que prestigiaran a la Boca y ayudaran a sus habitantes. El primero de esos terrenos sirvió para levantar la anhelada escuela-museo con que soñaba el pintor. Más tarde, fue donando sucesivas parcelas, donde se edificaron la Escuela de Artes Gráficas, el Lactarium, el Jardín de Infantes y el Instituto Odontológico Infantil.
No contento con esto, Quinquela batalló incansablemente ante las autoridades para dotar a la Boca de una verdadera personalidad. Llenó las casas de colores vivos, persuadiendo a la gente pobre, que solía pintar sus viviendas de chapas y maderas con el sobrante de material de los barcos, para que eligieran los tonos más brillantes y contrastados.
La miseria se convertía en arte. El trabajo adquiría sentido.
Se sucedieron las peñas de los domingos, fiestas de pasta asciutta, arte y simpatía. Quinquela fundó la Orden del Tornillo, especie de condecoración cordial, que se otorga a las personas susceptibles de haber perdido un tornillo (artistas, soñadores, hombres y mujeres que han sabido dedicar su vida a una vocación, etcétera). La lista de condecorados con la Orden del Tornillo asciende a más de 300 personas, entre las que se cuentan actrices, como Berta Singerman, políticos, como Adlai Stevenson, escritores, poetas, príncipes orientales, capitanes de navío y todo un mundo de personalidades conocidas y desconocidas, que por su espíritu tuvieron derecho a protagonizar la atractiva ceremonia de la condecoración y a lucir en sus solapas el sugestivo tornillito dorado.

ARTE Y ARTISTAS DE LA BOCA
Todos los boquenses conocen los nombres de sus artistas: junto al infaltable Quinquela Martín, Francisco Cafferata, el escultor que decidió poner fin a su vida a los 28 años de edad; Victorica, el pintor fallecido hace poco; Roberto Capurro, otro escultor; Antonio Bucich, el escritor que preside el Ateneo Popular de la Boca; Juan de Dios Filiberto, el músico más popular, y tantos otros, cuyo recuerdo se guarda con cariño.
Hace tiempo, funcionaban dos teatros en la Boca: el Dante Alighieri y el Ateneo Iris, amén de un teatrillo de títeres, que hacía las delicias de la gente menuda. Las dos primeras salas solían presentar al público las obras clásicas del teatro italiano y también los viejos dramones finiseculares, que deleitaban a las sentimentales plateas de antaño.
Hoy, sólo queda un teatro en la Boca: el del Caminito, cuyo éxito ha sido un gran triunfo para el barrio, a la par que una nueva atracción para el turismo.

LA “MADONNA” Y LOS SANTOS
Varias imágenes de origen italiano que representan a la Virgen, y cuyos fieles se miran unos a otros con cierto recelo, integran el culto central de los boquenses, junto a una legión de santos muy venerados.
La más importante de las tres parroquias existentes, San Juan Evangelista, abriga a la mayoría de esas santas figuras: la Virgen italiana de Conxigliano, la famosísima Madona Negra; San Cosme y San Damián, San Roque, Santa Lucia de Siracusa, San Nicola… . A propósito de San Nicola, Quinquela Martín cuenta una anécdota que habla del fervor religioso de los boquenses. El pintor realizó un cuadro de seis metros de altura, titulado La Procesión, y necesitó un santo joven y lindo, para incorporarlo a la tela. San Nicola reunía esas cualidades, y el artista lo eligió. Una vez colocada la obra en el museo, el pintor encontró un día a varias mujeres rezando ante el lienzo, según ellas, milagroso. Quinquela debió intervenir enérgicamente para que tal creencia no se generalizara, y más de una vez tuvo que despedir a los fieles de San Nicola que venían a rezar en el museo: “Esto es sólo un cuadro” —les decía—. “San Nicola está en la iglesia”…

LOS BOMBEROS VOLUNTARIOS DE LA BOCA
Desde tiempo inmemorial, la Boca, asolada por las crecidas y los desbordamientos del Riachuelo, también sufría por los tremendos incendios originados en las casitas de madera.
El 2 de julio de 1884, don Tomás Liberti tomó la iniciativa de reunir a varios vecinos, que se pusieron de acuerdo para combatir el mal. Así nació la benemérita institución, cuyo cuartel central funciona actualmente en la calle Brandsen. A la menor señal de peligro, los voluntarios abandonan sus casas, sus ocupaciones o su diversión, para correr a las autobombas. Esa actitud habla bien claro de la responsabilidad civil, del espíritu de colaboración y del coraje de una población que siempre hizo frente a los infortunios, contando sólo con sus propias fuerzas y su sentido de la solidaridad.

PORQUE REINAN EN SUS FILAS ENTUSIASMO, AMOR Y FE…
La trayectoria del Club Boca Juniors, el equipo de fútbol argentino que más se conoce en el extranjero, comenzó hace muchos años en el potrero situado en la intersección de las calles Wenceslao Villafañe y Pedro de Mendoza. En 1905, la institución de barrio adquirió categoría de club, y comenzó a reunir su famosa y temida hinchada. El gran estadio nuevo, popularmente llamado La Bombonera, fue inaugurado en 1940, y constituye el orgullo de todos los partidarios de Boca Tanta devoción deportiva se ha visto recompensada hasta ahora con quince victorias en los campeonatos anuales de la Liga. Pero ganen o pierdan, los muchachos de la camiseta azul cruzada con una ancha franja amarilla gozan de una admiración casi ilimitada por parte de los boquenses, quienes suelen festejar sus grandes victorias con monstruosas pizza-parties en las calles del barrio.

LA BOCA MODERNA: TRABAJO Y DINAMISMO
Una simple mirada al panorama ciudadano boquense basta para captar el infatigable ritmo de una población que ha sabido aunar el trabajo y la alegría.
De la cantidad de bares y cafetines que se encuentran en la Boca, se puede inferir que el habitante de la zona es un adepto de la vida de sociedad. No menos de setenta establecimientos de ese género abrigan las tertulias y las reuniones de los nativos y de los extranjeros que llegan al barrio en busca de ambiente.
Las cantinas constituyen un permanente anzuelo para el turista (de Buenos Aires o de Nueva York), que quiere probar la sabrosa cocina y la no menos sabrosa cordialidad de los napolitanos. Medio centenar de restaurantes aseguran al público buena mesa, acordeones, guitarras, tarantelas y alegría, en un ambiente generalmente simpático. Spadavecchia, La Barca de Bachicha, El Pescadito, Los Tres Amigos, El Tiburón, Caminito, etcétera, gozan de gran popularidad.
Sería lícito esperar un buen número de pizzerías en la Boca, pero tal cosa no sucede. Las grandes pizzerías no llegan a diez, entre ellas sobresalen el famoso Rancho Banchero, Guastavino, Tuñín de la Boca, etcétera.
El elevado número de panaderías (unas cincuenta) y de fábricas de pastas (unas veinte), permiten suponer que los boquenses se encuentran divididos en materia de gustos. El pan, abundante en las mesas españolas, y las pastas, base de la cocina italiana, designan claramente las dos corrientes nacionales que alimentan al territorio boquense.
Más de diez imprentas y alrededor de veinte librerías, hablan de la actividad intelectual de la Boca, cuyo grupo más importante de profesionales está integrado por los médicos.
Teniendo en cuenta la reducida extensión del barrio, se puede decir que la Boca cuenta con abundantes servicios públicos y facilidades para toda clase de actividades ciudadanas. Con magnifico hospital (el policlínico Cosme Argerich), dos sucursales de Correos, más de veinte escuelas, tres mercados, alrededor de treinta clubes deportivos y sociales, tres conservatorios de música, dos cines (el Dante y el Olavarría) y un teatro (Caminito), aseguran atención médica, instrucción, cultura, comodidad y diversión a una población tan numerosa como activa.

LA “REPUBLICA DE LA BOCA”
En determinado momento de su existencia, el barrio de la Boca intuyó que sus características lo diferenciaban del resto de la ciudad, y decidió afirmar esa cualidad constituyéndose en República independiente. De más está decir que esa República no poseía fundamentos políticos ni asideros legales, pero, evidentemente, representaba una actitud espiritual.
Su primer presidente se llamó Víctor José Molina, y, según se cuenta hoy en día, su especialidad consistía en declamar el único discurso que había aprendido de memoria y que servia para todas las ocasiones por su pomposa ambigüedad.
En aquellos tiempos, la República de la Boca tuvo cierto significado social: su sede era un verdadero centro de ayuda a los necesitados del barrio y una especie de sociedad de fomento de la comunidad boquense, además de una nueva atracción para el turismo. La República llegó, incluso, a tener su bandera, en cuyos pliegues se enterraba a los muertos más conspicuos del lugar, pero, poco a poco, fue perdiendo su impulso vital, para degenerar en una burocracia, que terminó por extinguirse sola. Hoy en día, la República de la Boca es sólo un recuerdo pintoresco, y su actual presidente, Victoriano Caffarena, ocupa un cargo decorativo que no implica ninguna responsabilidad real.
Lo importante es no dejar morir la tradición: los boquenses piensan que el espíritu de su barrio reside tanto en su amor por el trabajo como en esa cualidad que, a fin de cuentas, es el mejor patrimonio de un pueblo: su gusto por la fantasía.