» HISTORIA DEL TERCIO DE GALLEGOS II»

» Ante la inminente amenza en septiembre de 1806 se crearon una serie de cuerpos voluntarios compuestos por hombres y mujeres de todos los estamentos, españoles y criollos ricos y pobres, indios y africanos, comerciantes y artesanos, profesionales y sirvientes, hacendados y paisanos, labradores y funcionarios, militares y sacerdotes, dispuestos nuevamente a comprometerse por su dignidad . Así nacieron diversos regiminetos de españoles  europeos y americanos: Los tercios de infantería , las Milicias de la Patria, la Caballería y la Artillería.

Entre ellos descollaron los naturales de Galicia. Casi 600 gallegosmdecidieron donarse a su Patria bajo la bandera de su «Reyno de Galicia». Segundo regimiento por su creación y número de tropas, el «tercio de gallegos» se integró  con ocho compañías de fusileros de línea y una de granaderos, que por votación  eleigieron como su Comandante, al ingeniero pontevedrés D. Pedro Cerviñó, Director de la Escuela de Naútica.

La Defensa

Hacia finales de junio de 1807 las fuerzas imperiales, a bordo de la flota nmás grande jamás vistas por estas latitudes, arrasaron Montevideo al cabo de heroica resistencia y desembarcaron el 28 en la Ensenada de barrgán. Esta vez fueron 12 mil hombres expertos y disciplinados quea, al mando del laureado genarl inglés John Withelocke,avanzaron nuevamente sobre la ciudad de Buenos Aires…..

CONTINUARA….

» DIARIO DE RODAJE 5″

Lugar: Pinzón e Irala, Estudio-Taller de Osvaldo Sanguinetti

Osvaldo Sanguinetti fue definido de acuerdo a lo que me contó Carlos Semino por Rafael Squirru, como el «último de los mohicanos» del arte boquense.
El Sábado pasado fuimos con Roberto a encontrarnos con el en su taller para filmar su historia. El mismo se encuentra en la que fuera casa de sus abuelos en la calle Pinzón a una cuadra de la bombonera, allí Carlos ya nos esperaba impaciente junto al maestro.
Luego de acomodar los micrófonos y buscar el plano, se inició la charla en la cual Sanguinetti, con lujo de detalles, recordó La Boca de su niñez, el puerto, los frigoríficos, el puente «Brown», el trabajo, el hecho de mantener los dialéctos genoveses como parte de mantener la raíces itálicas en lo que fuera conocido como » la piccola Italia».
También recordó sus inicios en la Universidad de La Boca con Marcos Tiglio, sus métodos de enseñanaza y como el maestro les decía «no vengan más» cuando ya consideraba, les había enseñado todo lo necesario. De allí en más el comienzo de una carrera que incluyó exposiciones en los lugares más destacados del barrio, de Avellaneda, y de la capital.
Una cuestión recurrente fueron las migraciones de las familias tradicionales de La Boca, por otras provenientes de países limítrofes como como Perú, Paraguay y Uruguay y la pérdida del trabajo, del arte y sus recuerdos del «Bermellón» segunda época.
De esta manera, pudimos completar con el testimonio que anteriormente brindara Roque Menaglio, la historia de este grupo, merced a los recuerdos de sus dos últimos integrantes vivos.-

» HISTORIA DEL TERCIO DE GALLEGOS I «

El Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia nace en el seno de la Escuela Nacional de Naútica, creada en 1799 por D. Manuel Belgrano para formar oficiales en la marina mercante. Desde entonces los marinos mercantes llevan nuestra bandera por todos los rios de la patria y los mares del mundo. Transportando el comercio o participando en los esfuerzos nacionales desde la Reconquista de Buenos Aires.

1806-Reconquista y Defensa de la Ciudad de Buenos Aires-1807

La Reconquista:

La fría madrugada del 25 de julio 1806 despertó a Buenos Aires con el sonido de la alarma » Generala». veinticinco buques británicos desembarcaban tropas de invasión en las playas de Quilmes. Dos días más tarde más de mil quinientos veteranos invictos de mil batallas alrededor del mundoingresaron a la ciudad al mando del General William Carr Beresford e izaron el estandarte de su Majestad Británica en el fuerte.

La desorganización y desidia de las autoridades virreynales que habían entregado la ciudad sin combatir desató un sentimiento que creció hasta límites que lindaron con la insurrección . En la ciudad y sus alrededores se organizaron grupos de resistencia en torno al puerto, el temido «ejercito invisible» de Alzaga en Lujan y Perdriel, los gauchos congregados por Pueyrredón. Sobremonte revela que está organizando milicias en Córdoba . Desde Chuquisaca, los patriotas  apresuran su regreso. Tucumán, Corrientes y Asunción aprestan fuerzas. Dos mil quintales de pólvora vienen llegando desde Perú y Chile. En la Banda Oriental del Uruguay, Ruiz y Huidobro convoca y entrega armas a la población . Un oficial francés al servicio del Rey de España , el capitán de navio Santiago de Liniers y Bremond, organiza los empeños dispersos.

Y el 12 de agosto, tropas milicianas y vastos contingentes de vecinos armados, gauchos de la campaña bonaerense y combatientes provenientes de todos los confines del virreynato, protagonizaron la Reconquista de la ciudad de Buenos Aires a sangre y fuego: Beresford rinde ante Liniers su espada y se entrega prisionero. Pero las naves invasoras permanecieron en el estuario del Río de la Plata a la espera de refuerzos…..

 

CONTINUARA……

» CONFERENCIA: LA ESCUELA DE NAÚTICA EN EL BICENTENARIO»

El próximo Miércoles 29 de Septiembre a las 19 horas en el Salón Auditorio de la Escuela Nacional de Naútica » Manuel Belgrano» se ofrecerá una conferencia titulada » La Escuela de Naútica en el Bicentenario».

Las disertaciones estarán a cargo del historiador Pacho O’ Donnel quien se referirá a la figura de Manuel Belgrano y de Horacio Vazquez Rivarola quien disertará sobre Pedro Cerviño.

Además en dicho acto se entregará «La Gran Cruz del Tercio de Gallegos» a las instituciones que colaboraron con su recuperación.

ESTAN TODOS INVITADOS

Escuela Nacional de Naútica, Av. Antártida Argentina 1535, Retiro, CABA

Desde La Boca, Colectivos: 33- 152-22-93

» LA ESCUELA DE ARTE DE LA BOCA, TEXTO CONFERENCIA DE CARLOS SEMINO»

Debido a la gran repercusión que tuvo la conferencia de Carlos Semino en el marco de la » I Jornada de Patrimonio de La Boca del Riachuelo» en Museo nacional de Bellas Artes, y a la demanda del texto por parte de investigadores, historiadores y estudiantes de arte, ponemos el mismo para su difusión.

LA ESCUELA DE ARTE DE LA BOCA.- ALGUNAS NOTAS ACERCA DE SU SIGNIFICADO Y ALCANCE  – CONFERENCIA MNBA DEL 20/0/2010

Deseo agradecer a los organizadores de la I Jornada sobre el patrimonio de la Boca que se celebra en el auditorio de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires la oportunidad que brinda a quien se encuentra frente a Uds. para que exprese en este ámbito  su opinión sobre el peculiar fenómeno artístico producido en la ribera sureña de la ciudad  entre los principios del siglo anterior y sus mediados.

Aludo a la formación, desarrollo y lento crepúsculo de la notable Escuela de arte de La Boca

Cuando no se la niega, se menciona en los manuales de la materia de modo ambiguo su importancia, pero no se ha reparado suficientemente en su definición y carácter , y particularmente, no se ha detenido la opinión especializada en destacar la densidad orgánica de sus elementos constitutivos .

Han sido presentados sus artistas como expresiones individuales de una actitud ante la pintura, o de simples creadores empeñados en manifestar su adhesión a ciertas representaciones de la modernidad, pero nunca han sido exhibidos sus trabajos y puntualizados sus enfoques como componentes conspicuos de un mundo particular en el que lo artístico constituyó la coronación de la vida colectiva.

Y eso fue, en su búsqueda fundamental el arte de la escuela de la Boca; la coronación espiritual de un modo de entender la vida y sus avatares.

La expresión privilegiada de un mundo en el que convivieron en armonía indisoluble el trabajo y el espíritu, buscando dar afanosa respuesta a la vitalidad del rumoroso asentamiento.

Ninguno de sus grandes maestros pueden ser comprendidos cabalmente si se los separa de ese contexto privilegiado; hay un correlato manifiesto entre sus experiencias y la caja de resonancia que las contuvo.

El arte boquense estuvo ligado íntimamente desde su momento fundacional, en el año 1903 en que aparece el maestro toscano Alfredo Lazzari, a la vida de lugar.

Como bien lo puntualizó su historiador emblemático, Antonio Bucich, es el fruto maduro de las dos disposiciones centrales del alma italiana; la plástica y la lírica.

Desde dichas disposiciones espirituales se explica la irrupción, plenitud y decadencia de la magnifica escuela artística de La Boca que construyó un imaginario reparador construido en torno al Riachuelo.

 Dió cuenta de su búsqueda de identidad mediante una miríada de imágenes cargadas de sentimiento y belleza.

Se habrá observado que fui enfático en mi afirmación inicial; cuando hablamos del arte lugareño debemos remitirlo sin ningún tipo de dudas a su marco de pertenencia; la escuela boquense.

Detrás de este señalamiento sobrevuela un intento de reivindicación.

Porque transcurrido mas de un siglo desde su aparición publica –los albores del siglo anterior- aún suele utilizarse el arsenal de análisis de la critica metropolitana canónica –toda ella elaborada entre los 16 años que van desde 1924 a 1940- para relegar sus valores artísticos y desvirtuar su carácter de fenómeno cultural mayor.

Nunca desde la mirada central se reconoció el carácter orgánico de la escuela artística boquense.

Por el contrario sus mayores representantes críticos se encargaron desde la década de los años 40 del siglo anterior, en enfatizar sistemáticamente, Julio Payró en particular,  que “La Boca no tiene una escuela propia. No debe ni puede tenerla”.(50 años de arte boquense. De Andres Stoppa a nuestros días. Febrero/marzo de 1940.  Galeria del Banco Municipal de Prestamos. Exposición organizada por el Ateneo Popular de La Boca que fue criticada por Payró en la revista Sur Nº 67 aparecida en el mes de abril del año 1940)

. A quién le interese el tema  recomiendo que lea con detenimiento ese artículo iluminador del pensamiento artístico dominante , que es verdaderamente un manifiesto antiboquense desde la primera hasta la última linea..

Ese juicio canónico enunciado por el mayor critico de arte de la época en nuestro país, marcó la dirección y el carácter impreso a la mirada sobre el arte boquense hasta nuestros días

Ahora bien, nosotros que no observamos el fenómeno sucedido desde la terraza de la metrópoli sino desde el corazón del suburbio sureño, podemos hablar de una escuela  cuando pensamos en el acontecimiento artístico boquense?

Absolutamente SI.

No solo podemos, sino que debemos hacerlo, porque de obviarlo, ocultaríamos las diferencias esenciales que distinguen al arte boquense del que desarrolló la metrópoli, centrado en la imagen mitificada de la pampa inicialmente, y más tarde en la fidelidad a los ciclos de vanguardia,  cayendo  en el mismo error que dominó a la crítica a lo largo de todo el siglo anterior, salvo honrosas excepciones.

Cabe formular como prologo a nuestras afirmaciones que al hablar de escuela tenemos presente que el propio diccionario, refiriéndose a los fenómenos artísticos y literarios nos indica que puede hablarse de ella (es decir, de escuela) cuando en una época y lugar determinados un conjunto de artistas trabajan en torno a temas comunes utilizando técnicas de interpretación de caracteres similares.

En ese sentido puede dudarse que los artistas boquenses cumplieron sobradamente esas exigencias?

No existió una común visión en el núcleo de sus representaciones?

No fue evidente desde el primer momento que su despliegue se inscribía en el pliego de los grandes relatos históricos en los que el arte constituye una visión privilegiada de la realidad como totalidad?

No se percibía claramente que sus imágenes, presentadas en el contexto de variaciones estilísticas propias coincidían en el rechazo de toda forma de vanguardismo tanto como de academicismo?

No alcanzaba a visualizarse que todas sus producciones tenían su eje en un elemento dinámico y fluyente        que ordenaba el imaginario en construcción, el vientre de mil rayos que representaba el Riachuelo?

Para sintetizar; existe algún aficionado al arte que ante la presencia de sus obras más representativas sea capaz de confundir al artista que la pintó, al lugar que le sirvió de inspiración o la memoria que su realización celebra?

Líneas más arriba hablábamos que la indiferencia que a lo largo del extenso período que comprende la historia del arte nacionales desde 1938 a la fecha reconoce algunas honrosas excepciones

Y en ese terreno es preciso mencionar a ese critico del diario La Prensa para mi desconocido que en ocasión del 3er concurso artístico destinado a artistas noveles organizado por el Ateneo Popular de La Boca manifestó que a esa altura debíamos reconocer que en la Boca nos encontrábamos en presencia de una escuela de arte de naturaleza superior, a Osvaldo Svanascini que con la fina sensibilidad de un poeta en el año 1965 publico un encomiable trabajo titulado “Un mundo en un barrio”que se ocupó de describir las notas principales de la atmósfera boquense;  a Rafael Squirru que a pesar de estar formado en una concepción nacida en la visión céntrica de lo artístico nacional y haber fundado el Museo de arte moderno en el año 1956,  reconoció públicamente que la boquense debía considerarse la “protoescuela” de la de Buenos Aires, y a Raúl Vera Ocampo, que en oportunidad de la gran retrospectiva del maestro fundador de la escuela, el toscano A.Lazzari celebrada en las Salas Nacionales de exposición en el año 1987, manifestó que Lazzari fue, a su modo de ver, “el verdadero y único fundador, gestor y promotor de esa escuela que en el Río de la Plata alcanzó ribetes fundamentales”

Gestos precisos, libre de prejuicios todos ellos,  que se constituyeron en clivajes de una interpretación, aún en construcción,  mucho mas comprensiva del arte nacional considerado como totalidad.

Que otra manera podrá utilizarse para definir a esa corriente que en el campo de las artes plásticas creó una imagen de mundo alrededor de los temas, lugares y objetos que fueron característicos y propios de la vida inmigrante haciéndolo mediante la definición de caracteres comunes, y utilizando técnicas de representación tradicionales, en un espacio físico y psicológico compartido.

Claro que el error de la crítica al que aludo líneas más arriba no es inocente y tiene su origen en un fenómeno que trasciende al campo de la crítica artística.

Está emparentado con la matriz cultural que definió el patrón estético de legitimación impuesto por la metrópoli, y en su origen se encuentra  ligado a las raíces desde las que se construyó la relación política, social y cultural con el mundo inmigrante desde las décadas finales del siglo XIX,

Pero ahondar en este tema nos llevaría muy lejos, y no es esta la oportunidad para abordarlo como lo merece.

Bástenos decir que desde la metrópoli solo se vieron con buenos ojos aquellas producciones que cumplieran con el paradigma cultural aceptado.

Se alentó una interpretación excluyente de la obra de arte que era visualizada como expresión de la modernidad estilística, y se tendió a devaluar cuando no a absorber, las mejores manifestaciones del arte marginal , al que se lo consideraba expresión de un núcleo selecto de individualidades excepcionales sin proyección antes que  el producto de una construcción colectiva.

Sin embargo, la construcción colectiva es el gran aporte del arte boquense

Desde esta perspectiva que marcamos,  buscó trasmitir las vivencias del mundo circundante desde los planos intimistas e iconográficos, atendiendo a las peculiaridades del lugar y al carácter de sus habitantes.

Su aparición y aún más, su explicación constituyó en su momento, y lo es todavía,  un desafío a los planteos del pensamiento oficial en materia estética, que desde sus orígenes y hasta comienzos del siglo anterior elaboraron una interpretación inicial articulada alrededor de la noción del paisaje pampeano, para pasar  más tarde, a interpretar lo moderno desde la tardía modernidad periférica de los 20, que enfatizó la adhesión del arte a las diversas corrientes estilísticas, desvinculándolo de toda relación con la materialidad al tiempo que transformaba los medios en fines.

Lo dice el propio Payró en la virulenta critica del año 1940 que ya mencionamos anteriormente.

En un pasaje del texto afirma ; “El tono general de la exposición era-en términos de Paris- mucho más 1910 que 1940” (Revista Sur Nº 67, abril de 1940; pagina80).

Lo que seguramente ignoraba Payró es que a los artistas boquenses no le preocupaba como a los artistas bonaerenses de entonces representar al Paris del año 1940, conscientes que para ese propósito  estaban los artistas franceses mucho mejor preparados.

No siendo para La Boca el arte la expresión de una matriz superestructural de la cultura, sino una metafísica de destino, su relación con las búsquedas intensas a lo largo de su medio siglo de existencia se centro en la construcción del imaginario que diera identidad a sus habitantes y un sello al lugar.

Si para el arte metropolitano, la modernidad consistió en plegarse a las modas desde la distancia histórica que imponen las metrópolis europeas,  ocultando al objeto mediante la deconstrucción para hacerlo reaparecer aplicando lenguajes autónomos que rescatan aspectos parciales (su estructura interna, sus planos de color, sus líneas, etc), para el arte de la Boca la modernidad consistió en construir un relato que expresara con sinceridad y colectivamente la reparación de su desarraigo mediante la exposición de sus sensaciones psicológicas y sentimentales generadas desde la intimidad del cuarto del artista o  su territorio peculiar

Miguel C. Victorica, quizás el menos boquense de todos los grandes maestros artistas de la escuela lo expresó con una elocuencia y poesía insuperable en el año 1940: “En La Boca se pinta con la sangre de los crepúsculos, con la sombra estrellada de sus noches” .Y en otro lugar, agregó, para completar el cuadro de su pensamiento artístico, una reflexión que refleja el profundo lazo afectivo que había establecido con el lugar; dijo entonces “”En este lugar en que todo respira vida se tiene un desprecio por todo lo innecesario”. Ese mismo pensamiento lo reafirmaba Quinquela en la autobiografía escrita por Andres Muñoz: “…no hacíamos folklore, pintábamos el ambiente en el que vivíamos”

Observese que tanto Victorica como Quinquela parten de la reivindicación del espacio físico y espiritual para aludir a la matriz de su arte, noción tan distante como desconocida para toda concepción nacida en los estratos de la vanguardia que reivindicaba la metrópoli.

Nuestra escuela desarrolló su quehacer en consonancia con la maduración del mundo de trabajo y fermentación espiritual que tuvo sus complejas raíces anímicas en el componente

etnico, el nivel de autoconciencia de la población raigal y la continua influencia de ideas artísticas y políticas que impregnaban sus espacios públicos.

No fue producto de disquisiciones teóricas ni de discusiones de capillas sino el producto privilegiado del peculiar desarrollo social y espiritual que acompañó su afianzamiento económico.

Se nutrió del aporte que realizaron sus pobladores inmigrantes, sustancialmente xeneixes que se fusionaron con el paisaje local dotándolo de una tradición propia, que cobró con el tiempo cuerpo en sus formas artísticas.

Aun cuando el tiempo que dispongo sea escaso para clarificar suficientemente el tema, creo imprescindible señalar la nomina de maestros que componen el paradigma de su escuela artística.

 Para poder medir las dificultades que conllevó el proceso de comprensión del arte boquense y sus artistas bastenos señalar que hace apenas 25 años (desde el año 1986) existe certeza sobre la composición de su escuela de grandes pintores.

Habrá que destacar sin demora el importante papel que en esa definición cumplió un critico sensible que no era experto en arte boquense, pero sin embargo contribuyó sustancialmente a lograr esa caracterización definitiva. Me estoy refiriendo a Osiris Chierico

Alfredo Lazzari, Santiago E. Daneri, Miguel C, Victorica, Fortunato Lacamera, B.Q.M, Victor J. Cunsolo, José D. Rosso, Miguel Diomede, José L. Menghi, y Jeronimo M. Tiglio son hoy universalmente sus nombres indiscutidos.

En este breve reseña que realizamos antes de pasar a la exhibición del video e imágenes que mencionamos al comienzo de la disertación sobre el significado y valor de la escuela de arte boquense, quedan excluidas consideraciones de gran importancia que van desde la descripción del sello cultural de la generación de los 80 y el papel que jugó la critica de la materia desde la década de los 40 del siglo anterior en la definición del fenómeno que nos ocupa, hasta la obstinada consideración fragmentaria de sus valores que aún hoy presiden el juicio estético de los críticos e historiadores del arte contemporáneos que se ocupan de describir con poca fortuna el arte lugareño..

En rigor,  consideré mas grato completar en el tiempo que se me asignó las rápidas aseveraciones que adelanté con la contemplación de una secuencia de obras que ilustran alguna de las afirmaciones expuestas y la magnificencia del trabajo artístico de sus maestros pintores.

A modo de síntesis, podría decirse que el aporte del arte boquense al acervo artístico nacional es fundamental para completar la comprensión del núcleo de sus búsquedas mas logradas; enriqueció la visión de sus paisajes clásicos, mayormente centrados en la espiritualización iconografía  de la pampa en sus inicios, y luego en una modernidad de segundo orden, mediante representaciones del eje de su vida espiritual y material, el Riachuelo de los navíos, que aparecen completadas con otras escenas de la vida del lugar y temas clásicos de la gran tradición occidental (el tratamiento de naturalezas y el genero de retratos especialmente contextualizados por la pobreza material de sus ambientes, a los que se les agrega una tradición única de interiores y de visiones adentro-afuera)

Fue en La Boca donde se empezó a cultivar a través de las frescas manchas de Lazzari el paisaje suburbano y la vista portuaria; donde se trajo al arte el caserío humilde del mundo proletario y la alegría de sus calesitas y juegos; fue en la Boca donde los balcones restallaron de luz y musicalidad a través del alma romántica de Victorica y la mirada infantil de JL Menghi, y también en ella el inmigrante abrió su alma al lugar mediante la celebración de las ofrendas cotidianas que revelan los interiores de F. Lacámera , y José L. Menghi, Fue en La Boca donde José Desiderio Rosso pintó con la sensibilidad de un poeta y el dramatismo de un sufrido habitante del lugar, las inundaciones inclementes que muestran los sombríos inviernos del paraje.  Fue en La Boca, finalmente, donde se celebró, como un himno a la vida,  el trabajo dignificador y sacrificado que todo lo entrega a cambio de tan poco.

Sus artistas paradigmáticos no respondieron nunca a las polémicas estilísticas que cubrieron el extenso periodo 1900-1960 esterilizando tantas búsquedas,.

 Solo se empeñaron en desarrollar al máximo la eclosión de energía que aceleraba el impulso completando su gesto a través de la construcción de un imaginario  reparador de la perdida ultramarina.

Como un sonido que cada día se reproduce más fuerte con acento multiplicado,  resuenan  las palabras que estampó, como un legado, Isidoro Blaisten en un artículo aparecido en el año 2001 bajo el titulo “Entre la bohemia y el rigor formal” en la colección Velox.

 “Algún día, alguien se dará cuenta de que gran parte de la mejor tradición argentina en pintura nace en la Escuela de La Boca 

LA ESCUELA DE ARTE DE LA BOCA.- ALGUNAS NOTAS ACERCA DE SU SIGNIFICADO Y ALCANCE  – CONFERENCIA MNBA DEL 20/0/2010

 

 

Deseo agradecer a los organizadores de la I Jornada sobre el patrimonio de la Boca que se celebra en el auditorio de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires la oportunidad que brinda a quien se encuentra frente a Uds. para que exprese en este ámbito  su opinión sobre el peculiar fenómeno artístico producido en la ribera sureña de la ciudad  entre los principios del siglo anterior y sus mediados.

Aludo a la formación, desarrollo y lento crepúsculo de la notable Escuela de arte de La Boca

Cuando no se la niega, se menciona en los manuales de la materia de modo ambiguo su importancia, pero no se ha reparado suficientemente en su definición y carácter , y particularmente, no se ha detenido la opinión especializada en destacar la densidad orgánica de sus elementos constitutivos .

Han sido presentados sus artistas como expresiones individuales de una actitud ante la pintura, o de simples creadores empeñados en manifestar su adhesión a ciertas representaciones de la modernidad, pero nunca han sido exhibidos sus trabajos y puntualizados sus enfoques como componentes conspicuos de un mundo particular en el que lo artístico constituyó la coronación de la vida colectiva.

Y eso fue, en su búsqueda fundamental el arte de la escuela de la Boca; la coronación espiritual de un modo de entender la vida y sus avatares.

La expresión privilegiada de un mundo en el que convivieron en armonía indisoluble el trabajo y el espíritu, buscando dar afanosa respuesta a la vitalidad del rumoroso asentamiento.

Ninguno de sus grandes maestros pueden ser comprendidos cabalmente si se los separa de ese contexto privilegiado; hay un correlato manifiesto entre sus experiencias y la caja de resonancia que las contuvo.

El arte boquense estuvo ligado íntimamente desde su momento fundacional, en el año 1903 en que aparece el maestro toscano Alfredo Lazzari, a la vida de lugar.

Como bien lo puntualizó su historiador emblemático, Antonio Bucich, es el fruto maduro de las dos disposiciones centrales del alma italiana; la plástica y la lírica.

Desde dichas disposiciones espirituales se explica la irrupción, plenitud y decadencia de la magnifica escuela artística de La Boca que construyó un imaginario reparador construido en torno al Riachuelo.

 Dió cuenta de su búsqueda de identidad mediante una miríada de imágenes cargadas de sentimiento y belleza.

Se habrá observado que fui enfático en mi afirmación inicial; cuando hablamos del arte lugareño debemos remitirlo sin ningún tipo de dudas a su marco de pertenencia; la escuela boquense.

Detrás de este señalamiento sobrevuela un intento de reivindicación.

Porque transcurrido mas de un siglo desde su aparición publica –los albores del siglo anterior- aún suele utilizarse el arsenal de análisis de la critica metropolitana canónica –toda ella elaborada entre los 16 años que van desde 1924 a 1940- para relegar sus valores artísticos y desvirtuar su carácter de fenómeno cultural mayor.

Nunca desde la mirada central se reconoció el carácter orgánico de la escuela artística boquense.

Por el contrario sus mayores representantes críticos se encargaron desde la década de los años 40 del siglo anterior, en enfatizar sistemáticamente, Julio Payró en particular,  que “La Boca no tiene una escuela propia. No debe ni puede tenerla”.(50 años de arte boquense. De Andres Stoppa a nuestros días. Febrero/marzo de 1940.  Galeria del Banco Municipal de Prestamos. Exposición organizada por el Ateneo Popular de La Boca que fue criticada por Payró en la revista Sur Nº 67 aparecida en el mes de abril del año 1940)

. A quién le interese el tema  recomiendo que lea con detenimiento ese artículo iluminador del pensamiento artístico dominante , que es verdaderamente un manifiesto antiboquense desde la primera hasta la última linea..

Ese juicio canónico enunciado por el mayor critico de arte de la época en nuestro país, marcó la dirección y el carácter impreso a la mirada sobre el arte boquense hasta nuestros días

Ahora bien, nosotros que no observamos el fenómeno sucedido desde la terraza de la metrópoli sino desde el corazón del suburbio sureño, podemos hablar de una escuela  cuando pensamos en el acontecimiento artístico boquense?

Absolutamente SI.

No solo podemos, sino que debemos hacerlo, porque de obviarlo, ocultaríamos las diferencias esenciales que distinguen al arte boquense del que desarrolló la metrópoli, centrado en la imagen mitificada de la pampa inicialmente, y más tarde en la fidelidad a los ciclos de vanguardia,  cayendo  en el mismo error que dominó a la crítica a lo largo de todo el siglo anterior, salvo honrosas excepciones.

Cabe formular como prologo a nuestras afirmaciones que al hablar de escuela tenemos presente que el propio diccionario, refiriéndose a los fenómenos artísticos y literarios nos indica que puede hablarse de ella (es decir, de escuela) cuando en una época y lugar determinados un conjunto de artistas trabajan en torno a temas comunes utilizando técnicas de interpretación de caracteres similares.

En ese sentido puede dudarse que los artistas boquenses cumplieron sobradamente esas exigencias?

No existió una común visión en el núcleo de sus representaciones?

No fue evidente desde el primer momento que su despliegue se inscribía en el pliego de los grandes relatos históricos en los que el arte constituye una visión privilegiada de la realidad como totalidad?

No se percibía claramente que sus imágenes, presentadas en el contexto de variaciones estilísticas propias coincidían en el rechazo de toda forma de vanguardismo tanto como de academicismo?

No alcanzaba a visualizarse que todas sus producciones tenían su eje en un elemento dinámico y fluyente        que ordenaba el imaginario en construcción, el vientre de mil rayos que representaba el Riachuelo?

Para sintetizar; existe algún aficionado al arte que ante la presencia de sus obras más representativas sea capaz de confundir al artista que la pintó, al lugar que le sirvió de inspiración o la memoria que su realización celebra?

Líneas más arriba hablábamos que la indiferencia que a lo largo del extenso período que comprende la historia del arte nacionales desde 1938 a la fecha reconoce algunas honrosas excepciones

Y en ese terreno es preciso mencionar a ese critico del diario La Prensa para mi desconocido que en ocasión del 3er concurso artístico destinado a artistas noveles organizado por el Ateneo Popular de La Boca manifestó que a esa altura debíamos reconocer que en la Boca nos encontrábamos en presencia de una escuela de arte de naturaleza superior, a Osvaldo Svanascini que con la fina sensibilidad de un poeta en el año 1965 publico un encomiable trabajo titulado “Un mundo en un barrio”que se ocupó de describir las notas principales de la atmósfera boquense;  a Rafael Squirru que a pesar de estar formado en una concepción nacida en la visión céntrica de lo artístico nacional y haber fundado el Museo de arte moderno en el año 1956,  reconoció públicamente que la boquense debía considerarse la “protoescuela” de la de Buenos Aires, y a Raúl Vera Ocampo, que en oportunidad de la gran retrospectiva del maestro fundador de la escuela, el toscano A.Lazzari celebrada en las Salas Nacionales de exposición en el año 1987, manifestó que Lazzari fue, a su modo de ver, “el verdadero y único fundador, gestor y promotor de esa escuela que en el Río de la Plata alcanzó ribetes fundamentales”

Gestos precisos, libre de prejuicios todos ellos,  que se constituyeron en clivajes de una interpretación, aún en construcción,  mucho mas comprensiva del arte nacional considerado como totalidad.

Que otra manera podrá utilizarse para definir a esa corriente que en el campo de las artes plásticas creó una imagen de mundo alrededor de los temas, lugares y objetos que fueron característicos y propios de la vida inmigrante haciéndolo mediante la definición de caracteres comunes, y utilizando técnicas de representación tradicionales, en un espacio físico y psicológico compartido.

Claro que el error de la crítica al que aludo líneas más arriba no es inocente y tiene su origen en un fenómeno que trasciende al campo de la crítica artística.

Está emparentado con la matriz cultural que definió el patrón estético de legitimación impuesto por la metrópoli, y en su origen se encuentra  ligado a las raíces desde las que se construyó la relación política, social y cultural con el mundo inmigrante desde las décadas finales del siglo XIX,

Pero ahondar en este tema nos llevaría muy lejos, y no es esta la oportunidad para abordarlo como lo merece.

Bástenos decir que desde la metrópoli solo se vieron con buenos ojos aquellas producciones que cumplieran con el paradigma cultural aceptado.

Se alentó una interpretación excluyente de la obra de arte que era visualizada como expresión de la modernidad estilística, y se tendió a devaluar cuando no a absorber, las mejores manifestaciones del arte marginal , al que se lo consideraba expresión de un núcleo selecto de individualidades excepcionales sin proyección antes que  el producto de una construcción colectiva.

Sin embargo, la construcción colectiva es el gran aporte del arte boquense

Desde esta perspectiva que marcamos,  buscó trasmitir las vivencias del mundo circundante desde los planos intimistas e iconográficos, atendiendo a las peculiaridades del lugar y al carácter de sus habitantes.

Su aparición y aún más, su explicación constituyó en su momento, y lo es todavía,  un desafío a los planteos del pensamiento oficial en materia estética, que desde sus orígenes y hasta comienzos del siglo anterior elaboraron una interpretación inicial articulada alrededor de la noción del paisaje pampeano, para pasar  más tarde, a interpretar lo moderno desde la tardía modernidad periférica de los 20, que enfatizó la adhesión del arte a las diversas corrientes estilísticas, desvinculándolo de toda relación con la materialidad al tiempo que transformaba los medios en fines.

Lo dice el propio Payró en la virulenta critica del año 1940 que ya mencionamos anteriormente.

En un pasaje del texto afirma ; “El tono general de la exposición era-en términos de Paris- mucho más 1910 que 1940” (Revista Sur Nº 67, abril de 1940; pagina80).

Lo que seguramente ignoraba Payró es que a los artistas boquenses no le preocupaba como a los artistas bonaerenses de entonces representar al Paris del año 1940, conscientes que para ese propósito  estaban los artistas franceses mucho mejor preparados.

No siendo para La Boca el arte la expresión de una matriz superestructural de la cultura, sino una metafísica de destino, su relación con las búsquedas intensas a lo largo de su medio siglo de existencia se centro en la construcción del imaginario que diera identidad a sus habitantes y un sello al lugar.

Si para el arte metropolitano, la modernidad consistió en plegarse a las modas desde la distancia histórica que imponen las metrópolis europeas,  ocultando al objeto mediante la deconstrucción para hacerlo reaparecer aplicando lenguajes autónomos que rescatan aspectos parciales (su estructura interna, sus planos de color, sus líneas, etc), para el arte de la Boca la modernidad consistió en construir un relato que expresara con sinceridad y colectivamente la reparación de su desarraigo mediante la exposición de sus sensaciones psicológicas y sentimentales generadas desde la intimidad del cuarto del artista o  su territorio peculiar

Miguel C. Victorica, quizás el menos boquense de todos los grandes maestros artistas de la escuela lo expresó con una elocuencia y poesía insuperable en el año 1940: “En La Boca se pinta con la sangre de los crepúsculos, con la sombra estrellada de sus noches” .Y en otro lugar, agregó, para completar el cuadro de su pensamiento artístico, una reflexión que refleja el profundo lazo afectivo que había establecido con el lugar; dijo entonces “”En este lugar en que todo respira vida se tiene un desprecio por todo lo innecesario”. Ese mismo pensamiento lo reafirmaba Quinquela en la autobiografía escrita por Andres Muñoz: “…no hacíamos folklore, pintábamos el ambiente en el que vivíamos”

Observese que tanto Victorica como Quinquela parten de la reivindicación del espacio físico y espiritual para aludir a la matriz de su arte, noción tan distante como desconocida para toda concepción nacida en los estratos de la vanguardia que reivindicaba la metrópoli.

Nuestra escuela desarrolló su quehacer en consonancia con la maduración del mundo de trabajo y fermentación espiritual que tuvo sus complejas raíces anímicas en el componente

etnico, el nivel de autoconciencia de la población raigal y la continua influencia de ideas artísticas y políticas que impregnaban sus espacios públicos.

No fue producto de disquisiciones teóricas ni de discusiones de capillas sino el producto privilegiado del peculiar desarrollo social y espiritual que acompañó su afianzamiento económico.

Se nutrió del aporte que realizaron sus pobladores inmigrantes, sustancialmente xeneixes que se fusionaron con el paisaje local dotándolo de una tradición propia, que cobró con el tiempo cuerpo en sus formas artísticas.

Aun cuando el tiempo que dispongo sea escaso para clarificar suficientemente el tema, creo imprescindible señalar la nomina de maestros que componen el paradigma de su escuela artística.

 Para poder medir las dificultades que conllevó el proceso de comprensión del arte boquense y sus artistas bastenos señalar que hace apenas 25 años (desde el año 1986) existe certeza sobre la composición de su escuela de grandes pintores.

Habrá que destacar sin demora el importante papel que en esa definición cumplió un critico sensible que no era experto en arte boquense, pero sin embargo contribuyó sustancialmente a lograr esa caracterización definitiva. Me estoy refiriendo a Osiris Chierico

Alfredo Lazzari, Santiago E. Daneri, Miguel C, Victorica, Fortunato Lacamera, B.Q.M, Victor J. Cunsolo, José D. Rosso, Miguel Diomede, José L. Menghi, y Jeronimo M. Tiglio son hoy universalmente sus nombres indiscutidos.

En este breve reseña que realizamos antes de pasar a la exhibición del video e imágenes que mencionamos al comienzo de la disertación sobre el significado y valor de la escuela de arte boquense, quedan excluidas consideraciones de gran importancia que van desde la descripción del sello cultural de la generación de los 80 y el papel que jugó la critica de la materia desde la década de los 40 del siglo anterior en la definición del fenómeno que nos ocupa, hasta la obstinada consideración fragmentaria de sus valores que aún hoy presiden el juicio estético de los críticos e historiadores del arte contemporáneos que se ocupan de describir con poca fortuna el arte lugareño..

En rigor,  consideré mas grato completar en el tiempo que se me asignó las rápidas aseveraciones que adelanté con la contemplación de una secuencia de obras que ilustran alguna de las afirmaciones expuestas y la magnificencia del trabajo artístico de sus maestros pintores.

A modo de síntesis, podría decirse que el aporte del arte boquense al acervo artístico nacional es fundamental para completar la comprensión del núcleo de sus búsquedas mas logradas; enriqueció la visión de sus paisajes clásicos, mayormente centrados en la espiritualización iconografía  de la pampa en sus inicios, y luego en una modernidad de segundo orden, mediante representaciones del eje de su vida espiritual y material, el Riachuelo de los navíos, que aparecen completadas con otras escenas de la vida del lugar y temas clásicos de la gran tradición occidental (el tratamiento de naturalezas y el genero de retratos especialmente contextualizados por la pobreza material de sus ambientes, a los que se les agrega una tradición única de interiores y de visiones adentro-afuera)

Fue en La Boca donde se empezó a cultivar a través de las frescas manchas de Lazzari el paisaje suburbano y la vista portuaria; donde se trajo al arte el caserío humilde del mundo proletario y la alegría de sus calesitas y juegos; fue en la Boca donde los balcones restallaron de luz y musicalidad a través del alma romántica de Victorica y la mirada infantil de JL Menghi, y también en ella el inmigrante abrió su alma al lugar mediante la celebración de las ofrendas cotidianas que revelan los interiores de F. Lacámera , y José L. Menghi, Fue en La Boca donde José Desiderio Rosso pintó con la sensibilidad de un poeta y el dramatismo de un sufrido habitante del lugar, las inundaciones inclementes que muestran los sombríos inviernos del paraje.  Fue en La Boca, finalmente, donde se celebró, como un himno a la vida,  el trabajo dignificador y sacrificado que todo lo entrega a cambio de tan poco.

Sus artistas paradigmáticos no respondieron nunca a las polémicas estilísticas que cubrieron el extenso periodo 1900-1960 esterilizando tantas búsquedas,.

 Solo se empeñaron en desarrollar al máximo la eclosión de energía que aceleraba el impulso completando su gesto a través de la construcción de un imaginario  reparador de la perdida ultramarina.

Como un sonido que cada día se reproduce más fuerte con acento multiplicado,  resuenan  las palabras que estampó, como un legado, Isidoro Blaisten en un artículo aparecido en el año 2001 bajo el titulo “Entre la bohemia y el rigor formal” en la colección Velox.

 “Algún día, alguien se dará cuenta de que gran parte de la mejor tradición argentina en pintura nace en la Escuela de La Boca

» SE CELEBRÓ EL DÍA DEL MIGRANTE»

Una verdadera fiesta bicultural y de fe, se vivió el pasado Domingo 5 de Septiembre en la Parroquia Santuario Nuestra Señora Madre de los Emigrantes con motivo de festejarse el día del migrante.

La celebración comenzó a las 10.30 con el izamiento de las 3 banderas,  Argentina, Ciudad de Buenos Aires y Papal, por parte del Grupo Scout «Luigi Favero» y con la presencia de delegaciones de Perú, Uruguay, Paraguay y un nutrido grupo de sacerdotes scalabrinianos venidos especialmente para la ocasion, quienes junto a los feligreses entonaron las estrofas del himno nacional argentino. S.E.R  el Cardenal Jorge Bergoglio participó de este acto y luego con los demás sacerdotes entro a un santuario verdaderamente colmado.

El coro y cancionero estuvieron signados por por la migración y en su homilía el Cardenal Bergoglio llamo a » hacernos cargo, abrirles la pùerta a nuestros hermanos migrantes y a no llamarlos por sobrenombres despectivos». Terminada la Santa Misa hubo un caluroso aplauso.

Un capitulo aparte merece la fiesta cultural que se vivió en el gimnasio, donde se celbró un «almuerzo a la canasta» y donde los fieles y hermanos en la fe compartieron una tarde cultural que incluyó cantos y bailes de la distintas colectividades migrantes.  También hubo stands informativos y de exposición de objetos de Italia y España y estuvo a disposición del público la biblioteca migrante, propuesta que crece día a día.

Nuestra felicitacion al RP Flavio Lauria , su equipo y al RP José Juan Cervantes del Dpto. de Migraciones.

A continuación publicamos la homilía del Cardenal en Emigrantes:

www.youtube.com

buscar emigrantes

» ECOS DE LA CELEBRACION DEL 233 ANIVERSARIO DE LA COFRADIA DE SANTIAGO EL MAYOR»

Esta información fue enviada por Roberto Naone de la Comunidad Santiago Apóstol de La Boca, y es una magnífica crónica de la celebración del 233 Aniversario de la Fundacion de la Congregación de Santiago el Mayor y de hijos y oruindos del Reyno de Galicia en Buenos Aires.

Jueves 2 Septiembre 2010
Monseñor Luis Alberto Fernández, Obispo auxiliar de Buenos Aires, oficia
la recordación de la primera Cofradía de Santiago Apostol en la Buenos
Ayres de 1787

1787 – 2 Septiembre – 2010
223º Aniversario Fundación. Homenaje a la Primera Asociación Civil
Benéfica Gallega del Cono Sur de Iberoamérica Santa Misa en celebración
constitución “Cofradía de Santiago el Mayor, de Hijos y Oriundos del
Reyno de Galicia en Buenos Ayres”

Capilla de San Roque. Alsina 380 esq. Defensa
Monserrat – Casco Histórico – Comuna 1 – Ciudad de Buenos Aires

De acuerdo a lo anunciado, desde las 17:30 el vicario anfitrión Fray
Jorge Stipech, dirigió una visita guiada en el Museo Franciscano
Monseñor Fray José María Bottaro, con los anticipados asistentes a la
misa, recorriéndose también algunos sectores del Convento de San
Francisco.

A la prevista hora 18:30, dio comienzo la celebración religiosa de la
Capilla de San Roque, con la lectura de Mario Vázquez sacristán de la
Basílica de San Francisco, a los Pedidos y Agradecimientos de los
fieles, como también de las notificaciones recibidas.

Del Excmo. Rafael Estrella Pedrola, Embajador del Reino de España en
Argentina, sumándose a la idea recordativa propuesta, disculpándose por
no poder concurrir en esa oportunidad. Saludos del mismo tenor del
director cinematográfico Jorge Coscia, Secretario de Cultura de la
Nación Argentina, por encontrarse en una programada actividad en la Casa
del Bicentenario. Y de Alejandro Roberto López Dobarro, Delegado de la
Xunta de Galicia en Buenos Aires, estando a la misma hora en la Ciudad
de La Plata cumpliendo sus funciones representativas.

A continuación desde el atrio de la Basílica de San Francisco, se
efectivizó la marcial entrada del abanderado y dos fusileros en escolta,
del Regimiento Tercio de Voluntarios Urbanos de Galicia 1806, es la
Guardia de Honor de la Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano,
fundada en 1799 por este patriota argentino y dirigido por el Ing. Pedro
Antonio Cerviño. Lo seguía con su estandarte, el representante de la
Comunidad Santiago Apóstol de La Boca, entidad de fieles devotos
santiaguistas, promotora de esta celebración religiosa a la primera
cofradía de Santiago Apóstol en el cono Sur de Iberoamérica.

Cerrando el desfile de entrada a la Capilla de San Roque, Monseñor Luis
Alberto Fernández, Obispo auxiliar de Buenos Aires y el anfitrión Fray
Marcos Ibarra, Guardián del Convento de San Francisco de Buenos Aires,
quienes se reunieron en el altar con el invitado Fray Máximo Carrieri
Iturriaga, de Valparaíso, Chile, para concelebrar el Oficio Religioso
conmemorativo del 223º aniversario fundación de la original “Cofradía de
Santiago el Mayor, de Hijos y Oriundos del Reyno de Galicia en Buenos
Ayres”.

En hora de Leer la Palabra del Señor, le correspondió primero al Oficial
de la Marina Mercante argentina Horacio Guillermo Vázquez Rivarola,
historiador de la Escuela Nacional de Náutica Manuel Belgrano, y luego
Comandante de El Tercio de Galicia, ahora Guardia de Honor de esa
entidad, quien estudiando y hurgando en la documentación del Virreinato
del Rio de la Plata, reeditó el libro del historiador gallego Manuel de
Castro López, y a su vez presentó sus libros con verdaderas
revelaciones, entre otros el titulado «Bajo la Cruz de Santiago»
publicado con el auspicio del gobierno regional español Xunta de
Galicia. A continuación completó la lectura bíblica, el concelebrante
chileno Fray Máximo Carrieri Iturriaga.

Monseñor Luis Alberto Fernández, Obispo auxiliar de Buenos Aires, en su
característico tono distendido se acercó a los fieles, para meditar en
su homilía sobre la importancia y valentía de haberse realizado esta
primera recordación histórica, cuando un centenar y medio de creyentes
del Apóstol Santiago, primero en 1787 habían creado esta cofradía
funcionaba en esta Capilla de San Roque. Y cuando esta Ciudad se
encontraba en peligro de ser nuevamente invadida, en 1806 inmediatamente
luego de la Reconquista, tomaron la decisión de sumarse a la población
porteña, haciendo todo lo necesario para defenderla.

Defensa se proponía de sus propias creencias religiosas, componían el
perfil unitivo de su identidad cultural, de su lenguaje e idioma propio,
relacionando el coraje y estoicismo de entonces, con cierta falta de
voluntad en estos tiempos actuales, en defendernos de los avances
destructivos de nuestra identidad nacional y como Pueblo. Diferencias de
épocas y actitudes, le hacían valorar mas aun esta recordación del 223º
aniversario fundación de aquella “Cofradía de Santiago el Mayor, de
Hijos y Oriundos del Reyno de Galicia en Buenos Ayres”, justamente en
este Jubilar año 2010 Jacobeo Compostelano y también Bicentenario Patrio
Argentino 2010.

A su turno, el párroco Fray Marcos Ibarra, Guardián del Convento de San
Francisco de Buenos Aires, en su palabra reclamó la recuperación
necesaria de otro valor, el cual ya parecía perdido en la sociedad, como
era el Trabajo en su función necesaria como obtención del digno pan de
cada día, para auto sostenerse y sostener a la familia, concluyendo con
la clásica franciscana «Paz y Bien».

Una vez finalizado el oficio religioso, los fieles devotos de la
Comunidad Santiago Apostol de La Boca, con sede en el Santuario Nuestra
Señora Madre Emigrantes, entregaron a Monseñor Luis Alberto Fernández,
una Viera del Peregrino Compostelano como agradecimiento de su gesto
presidir esta innovadora celebración en Honor a Santiago Apóstol, como a
sus primeros laicos cofrades gallegos de la Nación Argentina, se reunían
entre 1787 y 1810 en esta capilla de San Roque. Y alternativamente en la
Basílica de San Ignacio de Loyola, distante una cuadra, donde en 1799
por limosnas erigieron el actual Gran Altar lateral o retablo de
Santiago sedente.

» POEMAS CRUCIFICADOS»

La escritora, conferencista, artista plástica y amiga Susana Botto, me ha hecho llegar un ejemplar de su último libro » Poemas Crucificados», Edicones de La Ronda, 2010, 73 páginas, elcual fuera presentado con gran asistencia de público en el Museo de Bellas Artes de La Boca.

En el prólogo Rudolf Scheller dice lo siguiente:

«El libro está dividido en tres partes, la primera «Crucifixión de la ciudad» nos presenta poemas del pasado y el presente de la Ciudad de Buenos Aires y algunos escritos en lunfardo. La segunda , «Crucifixiones en el yo», aborda el problema del ser, del trascender, y la tercera y última «Crucifixiones en el arte» vemos a la autora navegando por el gran terreno de su vida, el arte en todas sus sexpresiones.

En síntesis una lectura muy recomendable de este libro de poesías., gracias Susana!

» NUEVO ENCUENTRO ENTRE URUGUAYOS Y ARGENTINOS»

Bajo la consigna de «esperando la primavera»  el próximo 19 de septiembre a las 13 horas en la sede social se esta organizando un almuerzo que será motivo de un nuevo encuentro entre uruguayos y argentinos.

El menú, que promete, constará de tres platos principales, postre, vinos de bodegas suter, gaseosas, aguas y champagne y sidra para el brindis.

Las tarjetas cuyo valor es $80 pueden adquirirse llamando al 4-307-7086

Club Oriental, Pte Luis Saenz Peña 1787, CABA